Coahuila
Hace 3 años
Por: Eduardo Pacheco
La Organización Mundial de la Salud define a la depresión como un trastorno en la salud mental de las personas que se caracteriza por experimentar sentimientos persistentes de tristeza y una pérdida del interés en realizar casi todo tipo de actividades, incluso, aquellas que anteriormente eran altamente gratificantes; a nivel mundial estiman que el 5% de los adultos padecen este trastorno.
En México, 3.6 millones de personas adultas padecen depresión, según reveló el estudio realizado en 2021 por los Servicios de Atención Psiquiátrica (SAP) de la Secretaría de Salud, señalando que la depresión severa lleva al paciente a abandonarse a sí mismo y concebir la idea de terminar con su vida para acabar con su “sufrimiento”, por pensar que su vida ya no tiene sentido, que sus errores son imperdonables, que su enfermedad es incurable o que su “circunstancia” ya no tiene esperanza, ni solución.
Esta situación en las personas es mucho más frecuente de lo que podríamos imaginar, pues siendo sinceros, podemos afirmar que todas las personas en algún momento de nuestras vidas hemos llegado a tener algún episodio (o varios) que nos han llevado a pensar que nuestra vida ya no tiene sentido, que ya no existe esperanza, que nuestros seres queridos estarían mejor sin nosotros, incluso, hay personas que le han pedido a nuestro padre Dios que ya los lleve a su presencia, y otros más hasta planearon posibles escenarios para auto infligirse heridas que los lleven a la muerte, adquiriendo los elementos necesarios: cuerdas, armas, medicamentos, etc.
Las estadísticas de los especialistas en el tema del suicidio revelan que por cada persona que se suicida, existen al menos 20 personas más que ya intentaron quitarse la vida, aunque fracasaron en el intento; Además concluyen que por cada persona que fracasó en su intento, existen al menos otras 20 personas más que ya lo están considerando.
Lo anterior es muy delicado si tomamos en cuenta que, en el año 2022, solamente en Coahuila se registraron oficialmente 220 suicidios, por lo que, atendiendo a los datos anteriormente referidos, significaría que en el 2022, al menos 4 mil 400 personas intentaron quitarse la vida aunque no lo consiguieron y que por lo menos, 88 mil personas estuvieron pensando y considerando la posibilidad de acabar con su vida, aunque finalmente no hicieron nada para ello, ni siquiera llegaron a expresarlo a alguien más, guardándose para sí mismas el sufrimiento silencioso.
Pensar que sólo en el año 2022, al menos 88 mil coahuilenses vivieron momentos en que perdieron el deseo de vivir debería de sacudirnos como sociedad y Gobierno, para darnos cuenta de la verdadera magnitud de este problema de salud mental que hay en la población.
¿Qué podemos hacer? Existe una medicina segura, infalible, gratuita y poderosa que destruye todo pensamiento depresivo y suicida: el Evangelio de Jesucristo; Su Palabra enseña que el Señor Jesús vino a la tierra para darnos vida y vida en abundancia; nos enseña que Cristo es el camino, la verdad y la vida; La depresión (lo crea usted o no, lo sepa usted o no) realmente son ataques espirituales que provienen de las tinieblas y que buscan destruir la obra maravillosa de Dios: los seres humanos. Acérquese a recibir este poder que libera, que sana, que restaura y que transforma la vida de todo aquel que rinde su corazón a Jesús, el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Acabemos juntos con la pandemia silenciosa de este siglo.
Que Dios bendiga a todas las familias de Saltillo, de Coahuila y de México
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