El liberal coahuilense Casiano Campos tuvo una importante participación en 1951 con aquellos mineros de Nueva Rosita, Coahuila, en la famosa Caravana de Hambre que a pie llegó la Ciudad de México para protestar por la política antiobrerista del presidente Miguel Alemán Valdés, que utilizó al Ejército para reprimirlos, le decían “El Rompe Huelgas”.
Campos Aguilar al lado de Mijares, de Berrueto Ramón y otros adalides que lucharon a favor del conglomerado laboral, sufrieron persecución y amenazas, hasta la cárcel.
La caravana de miles de mineros coahuilenses protestaba porque el Gobierno de Alemán protegía a los dueños de las poderosas Asarco y América Smelting and Refining Company, que desconocían la revisión de contratos acordados por un Comité de Mineros auténticos y aceptaban a otro ilegitimo.
Entre aquellos trabajadores mineros, estuvo como asesor Casiano Campos, político radicado en Saltillo. Por su color de sindicalista era considerado “peligroso y radical” comunista, y enemigo de los patrones. Casiano, conocido por los poetas, intelectuales y estudiantes de la época, con uno o varios libros siempre en la mano, con su barba al estilo Trotsky o Lenin, era personaje de Saltillo y de Coahuila con repercusiones nacionales.
Eran 4 mil 200 mineros, 100 mujeres y 30 niños, que retaron al frío, los malos caminos, las enfermedades, la incomprensión de las autoridades, pero al mismo tiempo recibieron innumerables muestras de solidaridad.
A su llegada a la capital de la República, fueron confinados y atacados en su campamento y, el 10 de abril de 1951, fueron disueltos con violencia frente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y los regresaron a Coahuila en vagones para ganado. El conflicto se prolongó por seis meses, sin solución satisfactoria para los trabajadores mineros.
Originario de Viesca, Coahuila, Casiano Campos llega a Saltillo para estudiar en la Normal del Estado, donde se graduó con altas calificaciones. Fue maestro de instituciones de educación superior tanto en nuestra ciudad, como de la capital de la República; político, escritor y activista de izquierda (comunista).
Casiano Campos es designado diputado local en dos ocasiones, gracias a la representación de los mineros y por medio del Partido Laborista Mexicano, cuyo dirigente era Luis Morones. Una vida rebelde pero positiva, estuvo sentenciado a 12 años de prisión en la tristemente cárcel de Lecumberri, en la Ciudad de México. El Gobierno de Estados Unidos lo consideraba un “sujeto peligroso”, por lo que envió un espía, que por años se encargó de vigilarlo.
Campos Aguilar fue un hombre muy especial, pues siendo notable pedagogo y gran liberal, tuvo la idea de vender autos soviéticos en Saltillo, marca Moscovich y lo logró, aunque no hay antecedentes de cuantas unidades vendió. Era amigo de ideólogos de la calidad de Heberto Castillo, Diego Rivera, Frida Kahlo, Adrián Rodríguez, Valentín Campa, León Trotsky y Vicente Lombardo Toledano, por lo que es considerado un saltillense ciudadano del mundo.
Luego fue propietario de una panadería, en el primer cuadro de la ciudad, que era atendida por su familia. Hombre de figura especial que atraía a la gente, utilizara las bancas de cualquier plaza para leer libros y platicar con las personas. Era un sabio.
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