Arte

Publicado el jueves, 22 de junio del 2023 a las 04:00
Ciudad de México.- Al mirar el mosaico literario donde Latinoamérica narra su historia, dos huecos resultan evidentes: no existe la novela canónica de Hernán Cortés ni de ningún otro conquistador, como la poca literatura dedicada al periodo colonial.
Legendaria editora alemana, Michi Strausfeld (Alemania, 1945) remarca esas ausencias en su ensayo Mariposas amarillas y los señores dictadores, América Latina narra su historia (Debate).
“ (La novela icónica del conquistador) brilla por su ausencia, algo que yo no me lo explico porque existen formidables ensayos históricos de la figura de Cortés. ¿Y por qué no hay novela (canónica) sobre el analfabeta (Francisco) Pizarro? ¿Por qué no hay novela sobre Pedro de Valdivia? Yo no las he encontrado, y no tengo una explicación, solamente puedo constatar el hecho”, plantea la autora en entrevista.
Como tampoco abundan las novelas sobre las mujeres que los acompañaron, sea Malintzin, intérprete de Cortés, o Inés Suárez, que acompañó a De Valdivia en la Conquista de Chile, aunque sobre ella aborda Inés del alma mía, de Isabel Allende.
Son mujeres a quienes hay que sacar del olvido, señala Strausfeld.
A pesar de que son tres siglos de periodo colonial, hay “relativamente poca literatura” sobre ese tiempo, insiste la autora, quien habla de un “hueco negro”.
“ Ahí los escritores tienen una gran tarea por delante de excavar”, sugiere. “Creo que muchos de los males actuales, como la tremenda desigualdad social, tiene su origen en este periodo colonial”.
El interés de Strausfeld por la región surgió en 1967 a partir de un viaje a Lima que cambió de raíz su vida. Leyó entonces a Jorge Luis Borges, Pablo Neruda y César Vallejo.
Fue también el año del asesinato del Che Guevara en Bolivia y del lanzamiento de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, libro al que dedicó su tesis doctoral.
Strausfeld, ávida lectora, había captado la soledad de los personajes en dicha novela, y, en particular, la soledad del poder. Cita la escena del Coronel Aureliano Buendía sentado solo en un círculo de gis al que nadie puede acceder, ni siquiera su madre.
En el título de su ensayo se aprecia un tributo al Nobel colombiano: remite a las mariposas amarillas que precedían las apariciones de Mauricio Babilonia en Cien años de soledad y también a la figura del dictador, “la contribución latinoamericana a la literatura universal”, como afirmó García Márquez en una charla con Mario Vargas Llosa en Lima en 1967.
“ Lo cual es cierto porque, efectivamente, es un fenómeno recurrente, pero también América Latina le ha regalado al mundo otras muchas cosas”, matiza la ensayista.
El repertorio de dictadores del siglo 19 y 20 del que se han servido los escritores resulta “sencillamente inagotable”. Strausfeld contabiliza cerca de 40 que han merecido un tratamiento literario; tan sólo entre 1960 y 1980 se dieron 25 golpes de Estado.
La autora trabajó en el sello alemán Suhrkamp 33 años. Retirada, por fin halló el tiempo para escribir este ensayo, un grueso volumen de casi 600 páginas cuya lectura fluye al estar libre de las formalidades académicas.La pretensión de Strausfeld era poder entender la historia latinoamericana pero desde una óptica literaria. No recurrió a historiadores sino a escritores.
“ Porque yo no soy historiadora”, ataja. “Además, nosotros, en Europa, al menos en Alemania, lo que aprendemos de la historia de América Latina son tres personas: (Cristóbal) Colón, (Simón) Bolívar y Fidel Castro. Y a través de la literatura nos hemos enterado de muchas cosas que desconocíamos; incluso terribles crímenes que se cometen”.
En una estación del Instituto Nacional de Migración en Ciudad Juárez murieron calcinados 39 migrantes en marzo pasado, y Strausfeld de inmediato remite a La fila india, novela donde Antonio Ortuño relata cómo 40 migrantes encerrados son quemados vivos.
Poseedora de un vasto acervo, ha entregado buena parte al Instituto Iberoamericano de Berlín. Con ella, a quien se le deben 350 libros latinoamericanos llevados al alemán, permanecen los ejemplares dedicados.
“ Muchos me regalaron su amistad y su confianza”, comparte.
A Octavio Paz lo acompañó a Estocolmo para la recepción del Nobel de Literatura; con Vargas Llosa navegó por el Amazonas mientras a Julio Cortázar lo recuerda como un amigo maravilloso y fiable que, a pesar de su inmensa cultura, “evitaba transmitir ningún tipo de superioridad frente a su interlocutor”.
Rayuela, de Cortázar, fue la primera novela que Strausfeld contrató para Suhrkamp a inicios de los 70, aunque pasarían siete años para ver su edición en alemán por falta de traductores que estuvieran a la altura.
“ Julio decía: ‘No va a salir nunca’, y cuando al fin salió este cronopio se alegró un montón”.
Más sobre esta sección Más en Arte
Hace 4 horas
Hace 13 horas
Hace 20 horas
Hace 21 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia