Cuando escucho los promocionales que difunde el “Gobierno de México” y rematan muy convencidos con el “así México se transforma”, no me queda del todo claro a qué se refieren si solo se observa destrucción en todo lo que hacen los de
Morena.
Sin duda que la mayoría de los ciudadanos, nunca imaginamos vivir episodios amargos y dolorosos como los que hoy se están presentando en nuestro país por causa de la violencia.
Quienes votaron por la llamada 4t deben estar más que arrepentidos y avergonzados al haberle otorgado su confianza a un individuo y a un movimiento cuyo principal objetivo era llegar al poder, adueñarse de él a costa de lo que fuera, aún si se tratara de “venderle” su alma al mismísimo demonio.
Lo malo, que no fue solo su alma, sino que a todos nos está llevando de encuentro. La violencia -imparable ya en todo el país- está causando mucho dolor, pobreza, muerte.
Sencillamente no se puede ni se debe tolerar que por el odio arraigado en sus entrañas, quien gobierna, esté permitiendo al crimen organizado pisotear nuestro suelo mexicano y apoderarse del producto del trabajo honrado, honesto, de los agricultores.
A ellos, no solo se les extorsiona, se les exige pagar una cuota por derecho de piso, algo absurdo e inaceptable.
“Estoy aquí en mi casa de La Ruana, deseando igual que todo mi pueblo que vengan las autoridades y terminen ya de una vez con tanto cobro de piso, tanta extorsión que nos tienen controlados todos los productos y la verdad nos tienen muy mal a todo el pueblo de La Ruana, no nos dejan trabajar y lo que trabajamos desafortunadamente es para el crimen organizado”, había denunciado Hipólito Mora Chávez.
El silencio de autoridades de diferentes niveles y corporaciones resulta siempre vergonzoso y a la vez sospechoso.
¿Para eso quieren gobernar los que prometen acabar con la impunidad? ¿Para callar como momias dejando a los ciudadanos indefensos ante la brutalidad de criminales?
Hipólito Mora Chávez, cobró notoriedad al haber fundado su grupo de autodefensas en Michoacán para defender su patrimonio. Nunca se cansó de denunciar la prepotencia y los abusos de quienes por la fuerza se estaban quedando con sus tierras y el producto de su trabajo y esfuerzo.
Nada menos, cinco días antes de su muerte, Hipólito lanzaba un angustioso SOS a las autoridades. Pedía que enviaran refuerzos a La Ruana, lugar donde vivía, para ayudarles a enfrentar a la criminalidad.
Aunque decía no temer a la muerte, quizás presentía que su fin estaba cerca. No se requiere ser adivino como tampoco pesimista para darse cuenta de que, ante la falta de apoyo por parte de las autoridades que actúan del lado de los criminales, no hay mucho qué hacer.
Cinco días habían transcurrido desde la petición de Hipólito a las autoridades; los mismos, sin respuesta alguna. Según se afirma, más de media hora duró el tiroteo sin que nadie enviara la ayuda solicitada. Silencio absoluto ante un angustioso y urgentísimo llamado de auxilio. Imagino al gobernador michoacano y sus funcionarios mirando hacia otro lado, indiferentes, en un acto de asquerosa complicidad con quienes se están adueñando de buena parte de nuestro territorio.
Por dignidad y vergüenza deberían renunciar por permitir que la criminalidad avance. ¡Por supuesto, eso no va a ocurrir!
La realidad está ahí, Hipólito está muerto, asesinado por auténticos criminales protegidos por funcionarios cobardes y corruptos.
Su vida le ha sido cruelmente arrebatada pero quizás su lucha no, mientras existan mexicanos que confíen en la justicia y en las instituciones.
Dios bendiga a nuestro México querido y proteja a quienes sí están enfrentando a los criminales para que el país recupere la paz tan anhelada por todos. Porque personas valiosas, trabajadoras y que aman a nuestro país, si las hay.
¡Por supuesto que sí!.
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