Coahuila
Hace 3 años
Parece que fueron hace mucho tiempo pero hoy se cumple un mes de las elecciones para Gobernador en Coahuila, ampliamente analizadas en este mismo espacio antes, durante y después de la jornada electoral.
El asunto por tanto no es ése, sino lo que sigue, pues hay quienes se atienen a los procesos de renovación periódica del poder y calculan sus movimientos en función de una nueva contienda en el horizonte como motivación única de vida; particularmente hay quienes siguen la suerte de un aspirante a candidato como si fuese un billete de lotería que han comprado para un hipotético sorteo.
En esa situación se hallan actualmente los Morenos del estado y se puede resumir de la siguiente forma: los mismos que peleaban la repartición de candidaturas para la elección de 2023, son exactamente los mismos que, montados en la coartada de “las corcholatas”, ahora pelean la repartición de candidaturas para la elección de 2024. No anda ni uno sólo nuevo en la bola. No hay nadie más.
El 4 de junio por la noche bajaron la cortina metálica y cerraron la puerta por dentro. Sólo los que quedaron en el interior encerrados tienen acceso a jugar el juego de las sillas y esperan comience la música para empezar a moverse al compás alrededor de las butacas. Quedaron los puros y los advenedizos, originarios y tránsfugas, aunque ambos con una sola consigna común: entre menos burros más olotes.
En estricto sentido significa también que muy pronto terminó la incubadora de ‘talentos’. El semillero. La cantera, si acaso alguna vez la hubo. “Cuadros”, como se le llama en el argot. Ya no se lograron más elementos pese a que Morena subvenciona con prerrogativas un supuesto Instituto de Formación Política que no es otra cosa más que lecturas trasnochadas y adoctrinamiento.
Aprobado como partido apenas en 2014, y con una primera participación local en 2017 además de resultados desastrosos en las elecciones estatales de 2020, 2021 y 2023, ya entró en fase de descomposición (16 a 0, 30 a 8 y 16 a 0 es su récord respectivamente, sin contar los casi 480 mil votos de diferencia con el primer lugar o 35 puntos porcentuales en la Gubernatura recién disputada; el mayor fracaso para el emblema en una entidad federativa durante el Obradorismo, o como diría el exgobernador de Veracruz, Fidel Herrera: estando “en la plenitud del pinche poder”).
El “Movimiento” tan democrático que hasta sorteaba por tómbola candidaturas por vía de representación proporcional, pues no importaba entonces el quién sino el qué, devino en un grupo que acapara posiciones electorales. No están abiertos a la ciudadanía, no aceptan otras corrientes ideológicas que no sean seguir de manera ciega los postulados del Obradorismo (aún cuando en el fondo estén en contra de ellos o sean abiertamente ridículos para mencionarlos en voz alta) mismos que se reducen a repetir consignas machaconas, demagógicas y cansinas.
No hay reflexión ni autocrítica luego de la derrota. Si bien el poder obviamente no se consigue para perderse o cederse, los Morenos en Coahuila no lo han obtenido siquiera y ya muestran vicios de profundo raigambre. Para ellos el infierno son los otros, parafraseando a Sartre. Y al ser una delegación dependiente del centralismo, alejada del interés nacional, es hasta cierto punto natural que se gesten cacicazgos.
Pese a que hay múltiples cargos a disputar en 2024 además de la Presidencia de la República (Ayuntamientos, diputados federales y senadores) se perfilan los mismos de siempre en la Región Norte. Los mismos en la Región Carbonífera. Los mismos en la Región Centro. Los mismos en la Región Sureste. Y los mismos en la Región Laguna.
Los mismos que fueron bateados por el voto popular, justo es decirlo. Arrasados, en la mayoría de los casos. Como si 2023 hubiese sido un escalón previo, un entrenamiento, o peor aún: una simulación. Y ahora sí viene la buena. Otras circunstancias. Ajá.
Mientras otros institutos políticos atienden los tiempos postelectorales y se concentran en otras actividades, a los morenos el ansia de poder los trae lampando. Traen mucha hambre.
Cortita y al pie
Si en el PAN Coahuila los cuatro de siempre monopolizan desde hace 15 años las candidaturas como si fuese una ruleta que invariablemente cae en la misma casilla, independientemente del cargo que toque ocupar, Morena Coahuila camina por el mismo rumbo: ya probaron el negocio de perder elecciones y les gustó el saborcillo agridulce.
La última y nos vamos
Por lo demás, a quién importan hoy las ‘corcholatas’ y sus enjuagues cuando la atención popular se centra en la Copa Oro y La Casa de los Famosos.
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