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Adiós Avemed (1995-2023)

Por Federico Muller

Hace 3 años

Rodolfo José Arizpe Sada. Aún menciona con suave modulación sus primeras clases de yoga en las que participó; que estuvieron a cargo de doña Margarita Saucedo, los yoguis de entonces, cuando se dirigían a ella, la llamaban Magüe, la de la calle Victoria, porque el centro de meditación que administraba, se localizaba sobre esa vía entre Obregón y Xicoténcatl en el Centro de Saltillo de 1970. Hace un ejercicio de recordación, sobre los orígenes del yoga. Sus raíces se diluyen en la historia, se desconoce el nombre de sus creadores. Lo que sí se sabe es que aparece por primera vez en la India, más o menos hace 5 mil años, y que fueron hombres nómadas internados en la selva de la India, los pioneros del yoga, quienes se inspiraron en la relación de respeto que había entre el reino animal y su entorno o naturaleza, para crear la filosofía de la disciplina, posiciones y ejercicios, que le han dado la vuelta al mundo, trascendiendo naciones y culturas.

Las clases de yoga que recibió tenían el sello de los maestros de la Gran Confraternidad Universal, corriente que había llegado a Sudamérica, y luego pasó a México. Según cuenta el entrevistado. Después de practicarlo por varios años decide socializarlo en el sentido que esté al alcance de más personas, a través de la creación de una escuela más de yoga en Saltillo, pero con una acentuación diferente al que cursó en su juventud, y que se distinga de las demás por ofertar al público: disciplinas orientales y occidentales, terapias, cursos y diplomados. Los antecedentes de su proyecto educativo, los cuenta con la mirada fija en el emblemático nicho dorado que fue parte del salón de meditación, por cierto muy bien acondicionado, ubicado en la planta baja de la escuela; continúa diciendo un grupo de “hippies” afincados en la India en la década de los 60, se identifican con esa legendaria disciplina, tanto les interesó el yoga, que cuando vuelven a su terruño, a California EU, lo propagan entre sectores de la sociedad sensibles a cambios interiores, que buscaban un equilibrio entre cuerpo y espíritu, en sintonía con el ecosistema californiano.

El practicarlo cotidianamente dio como resultado la formación de maestros que más tarde replicaron ese novedoso estilo de vida a lo largo de la costa oeste estadunidense.

En uno de sus viajes que hizo a Estados Unidos, asiste a un centro de Yoga y Tai Chi, y le interesó la manera de cómo lo impartían. Así que en 1995, el proyecto deja de serlo, y crea, junto con su esposa Paty, Avemed. Un nombre compuesto por la palabra ave (salutación), y las tres primeras letras del término meditación. De 1995 a 2007, la escuela estuvo establecida en la colonia La Salle, el nombre del asentamiento es provocativo, por asares del destino, guarda cierta asociación con Avemed. La Salle fue un pedagogo francés creador de escuelas para niños marginados. Por la creciente demanda de cursos y terapias alternativas, las instalaciones quedaron estrechas, insuficientes para atender a la población interesada. Cuando se tienen los recursos monetarios y claros los objetivos de trabajo, se pueden cumplir metas en el mediano plazo.

En 2008, la escuela cambia de domicilio, se muda al fraccionamiento Alpes Norte. El edificio que la alberga se construye pensando en un espacio de solaz, que invite a la meditación y ejercicio con áreas verdes, corredores, estancias y salones; sus techos adosados con pinturas que hacen alusión al fuego, tierra, agua, arcoiris, etcétera. Hasta antes de la contingencia sanitaria, generaba 25 empleos directos en el área administrativa, y prestaban sus servicios cerca de 50 maestros para atender a una población promedio de 2 mil alumnos. El perfil general del estudiante de Avemed, según el entrevistado, era una mujer casada de entre 30 y 40 años de clase media y media alta, interesada en el conocimiento de disciplinas alternativas y en la práctica de ejercicios corporales que le ayuden a su desarrollo personal. La disciplina más demandada fue el yoga.

A la pregunta expresa si la escuela fue autofinanciable durante los 28 años que estuvo establecida en la ciudad, el señor Arizpe antes de responder hace una aclaración y dice, prefiero considerarla como un centro cultural más que negocio, porque sus costos fueron superiores a sus ingresos por inscripciones y colegiaturas, anualmente había que contribuir económicamente para continuar con la buena marcha de la institución.

Aunque no lo dijo en la entrevista, el confinamiento por el Covid-19 probablemente haya acelerado los planes de cierre de la escuela. Una menos en la ciudad, a cambio de la apertura de más cantinas y piqueras en Saltillo.

 

Reto

Miles de personas han probado y dado testimonio de los beneficios que ha traído para su salud física y emocional la práctica habitual del yoga; ¿Cómo vulgarizarlo y “tropicalizarlo”? Qué pueda ser accesible a niños y jóvenes en las escuelas públicas de Saltillo, como una senda que al transitarla influya en su desarrollo, y los persuada a apartarse de círculos violentos que infringen la Ley… Se agradece la participación de la comunicóloga Alejandra Puig en la conducción de la entrevista.

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