El pasado jueves se cumplieron 35 años de la tristemente célebre “caída del sistema” cuando en las elecciones presidenciales de 1988 el candidato por el Frente Democrático Nacional, Cuauhtémoc Cárdenas, aventajaba al candidato priísta Carlos Salinas de Gortari y el entonces presidente de la República, Miguel de la Madrid, le dio la orden a su secretario de Gobernación, Manuel Bartlett, que se abstuviera declarar la ventaja de Cárdenas. En esas fechas las elecciones eran organizadas por la Comisión Federal Electoral (CFE), dependiente de la Secretaría de Gobernación, es decir, eran juez y parte.
La noche de aquel día el presidente argumentó que si se oficializaba en ese momento que Cárdenas iba ganando a Salinas, al final nadie aceptaría un resultado distinto. En 2004 De la Madrid reconoció en una entrevista con el diario español El País que “el triunfo del PRI se declaró sin ninguna base en cifras”.
La famosa “caída del sistema” de 1988 aún está presente en la vida política de México. Según Bartlett, él no pronunció la frase de la caída del sistema, fue el entonces representante del PAN, Diego Fernández de Cevallos quien expresó que el sistema “se calló”, es decir, que se había callado, silenciado, porque no estaban fluyendo más datos en aquella fecha.
Aquel episodio de la “caída del sistema” fue fraguado entre Carlos Salinas de Gortari y el PAN y se materializó con la quema de las boletas electorales. “Las boletas -asegura Bartlett- las quemó Fernández de Cevallos, Salinas de Gortari y Calderón, diputado en aquel entonces. Ellos quemaron los paquetes electorales. Si hubo fraude, ellos son los defraudadores. La caída del sistema fue un amasiato entre el PAN y Salinas de Gortari”.
Como comisionado del PAN ante la CFE, Fernández de Cevallos declaró que “se nos informa en el Comité Técnico de Vigilancia del Registro Nacional de electores que se calló la computadora, afortunadamente no del verbo caerse sino del verbo callarse”. Tiempo después Fernández de Cevallos defendería la quema de las boletas electorales en la tribuna del Congreso. “Nadie podría beneficiarse -dijo- con escudriñar papeles que nada dicen y menos significan, la bancada panista acepta que se destruyan esos míticos documentos y que esas cientos de toneladas de papeles se procesen, se representa y se regeneren como reclamos que se regenere la vida pública de México”
Ante la jornada electoral de 1988, Cárdenas encabezó junto a los otros candidatos -Manuel Clouthier y Rosario Ibarra de Piedra- las movilizaciones para denunciar el fraude. Cárdenas declaró que “no reconoceremos autoridades que surjan del fraude electoral”. Diez meses después Cárdenas abarrotó el Zócalo para la Convención nacional constitutiva del PRD que lo postularía en los dos siguientes elecciones como su candidato a la Presidencia de la República.
El candidato por el PAN en los comicios de 1988 fue Manuel Clouthier -Maquío, el último gran líder del PAN- quien se solidarizó y acompañó a Cárdenas en los reclamos por el fraude. Clouthier demandó anular las votaciones por las irregularidades cometidas e incluso hizo un ayuno en la Columna de la Independencia. En octubre del año siguiente Clouthier murió en un accidente automovilístico, según la versión oficial, sin embargo las circunstancias en torno a aquel accidente generaron serias dudas.
Otros personajes que participaron en aquellos sucesos fueron Porfirio Muñoz Ledo y Vicente Fox, ambos diputados por aquella época. Muñoz Ledo, junto con Cárdenas y otros priístas crearon la Corriente Democrática dentro del PRI al cuestionar y oponerse al dedazo en favor de Salinas de Gortari como candidato a la Presidencia, lo que desembocaría en su renuncia al PRI para crear el Frente Democrático Nacional que luego sería el PRD. Como diputado Muñoz Ledo interrumpió airadamente el último informe de gobierno de De la Madrid para reclamarle el fraude.
Por su parte Fox junto con otros legisladores intentaron recuperar las boletas electorales que estaban bajo el resguardo de las fuerzas armadas pero recularon en su intentona. Dice que cuando llegó el momento de validar la elección no se pudo evitar “el gigantesco fraude electoral instrumentado por el Salinillas para evitar que fuera nombrado nuevo emperador”.
Nunca se podrá saber a ciencia cierta si aquellas elecciones de 1988 las ganó Salinas de Gortari o Cuauhtémoc Cárdenas ya que Fernández Cevallos, como comisionado del PAN, dio la orden de quemar las boletas de aquellos comicios en los cuales gran parte de la población aún cree que sí hubo fraude.
Han pasado ya 35 años y desde entonces a la fecha las cosas no han cambiado mucho. El “amasiato” entre el PRI y el PAN está más vigente que nunca, los fraudes electorales continúan aunque con otras modalidades, Bartlett sigue siendo un personaje siniestro y tenebroso, Cárdenas es ahora un crítico de AMLO al igual que Muñoz Ledo y Fernández de Cevallos, Salinas de Gortari con nacionalidad española vive en España, Fox continúa igual de locuaz dando tumbos y el PRD es un cadáver.
Los grandes perdedores a raíz de la “caída del sistema” fueron en primer lugar la democracia y en segundo lugar el PAN, ya que con la muerte de Clouthier ese partido inició un proceso de degradación, olvidando sus principios e ideología y ahora no pasa de ser el patiño del PRI. Los pasados comicios en Coahuila son un claro ejemplo.
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