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Grupo Zócalo
Publicado el jueves, 20 de julio del 2023 a las 04:10
Saltillo, Coah.- El esperado fenómeno Barbenheimer, llamado así en redes sociales por la unión de los títulos de las películas de Barbie y Oppenheimer, llegará hoy a las taquillas de buena parte del mundo como la gran promesa cinematográfica del verano.
El filme de color rosa de Greta Gerwig sobre la famosa muñeca y la oscura cinta de Christopher Nolan sobre el creador de la bomba atómica llegarán hoy a las salas de cine, por lo que los cinéfilos se debaten sobre cuál ver primero.
El gran estreno del verano en los cines coincide además con el paro de Hollywood por la huelga de guionistas a la que se sumaron los actores.
Todo apunta a que la cinta de Warner Bros. sobre la muñeca Barbie ya tiene la lucha ganada, pues se estima que tan solo en Estados Unidos genere entre 90 y 110 millones de dólares en su primer fin de semana.
Por su parte, la cinta de Universal Pictures protagonizada por Cillian Murphy aspira a recaudar 50 millones de dólares en su debut.
Cabe señalar que, según la página especializada IMDb, el presupuesto de ambas películas rondó los 100 millones de dólares.
Se tiñe de rosa la pantalla
Hay películas que logran convertirse en fenómeno incluso antes de estrenarse. El “boom” de Barbie, filme dirigido por Greta Gerwig, así lo prueba, al conseguir que tanto apasionados amantes de la muñeca como aquellos a los que le resulta indiferente aguarden con interés su lanzamiento.
La cinta, protagonizada por Margot Robbie (Barbie) y Ryan Gosling (Ken), llega a EU, Europa y diversos países latinos este jueves con grandes posibilidades de convertirse en uno de los títulos del año.
Ternura, píldoras de humor y un profundo sentido crítico acerca de los roles de género impuestos por la sociedad se fusionan en una película que vuelve a poner de manifiesto la visión de Gerwig, una cineasta que brilló con subgéneros independientes y que hoy es una de las mayores revelaciones de la industria.
Los guiños a éxitos como 2001: A Space Odyssey, la creatividad y la originalidad en la forma de narrar –con escenas basadas en el mundo ficticio de Barbieland y otras dentro del mundo real– son algunas de las fortalezas de esta película que, ante todo, pretende transmitir un mensaje de inclusión, muy ad hoc con la época actual.
Por si fuera poco, en el filme no faltan los decorados fucsias. Casas, piscinas, playa, carreteras y hasta ayuntamientos de colores muy chillones, sobre todo rosa, para que la película no pierda esa esencia que principalmente ha cautivado durante décadas a miles de chicas en todo el planeta.
En cuanto a la trama de la cinta, Barbie (Margot Robbie) lleva una vida ideal en Barbieland, allí todo es perfecto, con fiestas llenas de música y color, y todos los días son el mejor día. Claro que Barbie se hace algunas preguntas, cuestiones bastante incómodas que no encajan con el mundo idílico en el que ella y las demás Barbies viven. Cuando Barbie se da cuenta de que es capaz de apoyar los talones en el suelo, y tener los pies planos, decidirá probarse unos zapatos sin tacones, cada vez más humana y menos muñeca decide viajar hasta el mundo real. Durante su aventura estará acompañada de su inseparable, y a la vez pegajoso, Ken.
Más allá de solo explotar una propiedad intelectual ultra famosa en el mundo, la razón de existir de Barbie tiene más que ver con las problemáticas de la sociedad moderna, en especial el sentir de los jóvenes y las nuevas generaciones. Feminismo, diversidad, inclusión, tolerancia, salud mental, autoestima. todo se mezcla.
La producción trató en todo momento de ser fiel a los valores, historia, cambios, transformaciones y universo de la muñeca más famosa de la historia, pero a su vez, aterrizarla fuertemente con temas actuales y relevantes, para las nuevas generaciones.
Finalmente, tenemos el tema de la música. El compositor del score es el ganador del premio de la Academia, Alexandre Desplat, que ha colaborado antes con Guillermo del Toro y Wes Anderson. Mientras, e el supervisor musical es George Drakoulias, colaborador frecuente de Baumbach.
Ambos trabajaron en un soundtrack que ya se ha vuelto viral por sus rolas originales, cortesía de artistas como Billie Eilish, Dua Lipa, Lizzo, Charlie XCX, Tame Impala, Nicki Minaj y Karol G, entre otros.
Mundo rosa
Greta Gerwig se inspiró en el libro Reviving Ophelia, de Mary Pipher, que leyó cuando era u na niña.
Margot Robbie aseguró en una entrevista que en un inicio ella no quería ser la protagonista del filme, en su lugar pedía que Gal Gadot tomara su lugar.
La espectacular casa en la que se grabó la cinta, fue construida en el terreno de los estudios Warner Bros, a las afueras de Londres y se inspiró en Palm Springs.
Barbara Handler, quien inspiró el nombre de muñeca, creada por su madre, tiene un cameo en la cinta.

Poeta además de brillante físico teórico, el estadunidense J. Robert Oppenheimer, “Padre de la Bomba Atómica”, era bueno con las palabras. Sus profundos ojos azules, sin embargo, quizás comunicaban más.
En 1945, luego de hacer explotar el arma nuclear en la prueba Trinity, citó el libro sagrado Bhagavad Gita y se asumió como un “destructor de mundos”. Su mirada, devastación y arrepentimiento: Hiroshima y Nagasaki le darían la razón.
Para Oppenheimer, el cineasta Christopher Nolan quiso transportar a la audiencia a la atormentada cabeza del científico de eterno sombrero y cigarrillo. Su intenso drama existencial, colgar sobre el mundo una espada de Damocles.
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Trato de no hacer cine en términos de mensajes específicos, mi acercamiento no es didáctico. La intención es interpretar estos sucesos horribles a través de los ojos de Oppenheimer, de su experiencia, y sumergir al espectador en una relación subjetiva con la historia. Ver el mundo como él lo veía.
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Si hice bien mi trabajo, Oppenheimer va a dejarle a la audiencia preguntas difíciles y perturbadoras”, dijo el realizador británico en un encuentro con medios internacionales.
Con Cillian Murphy como Oppenheimer, el filme es un dramático lienzo sobre el desarrollo de la bomba atómica, clave para acabar con la Segunda Guerra Mundial. También sigue sus repercusiones: de héroe nacional, el físico pasó a mártir en la caza de brujas del mccarthismo.
Nolan, quien en su cine ya había puesto a la humanidad al límite y hablado sobre la responsabilidad y la duda, se basó en el libro Prometeo Americano, de Kai Bird y Martin J. Sherwin. El realizador considera la trágica historia como una de las más pivotales de la humanidad.
Hay muchos elementos de la vida de Oppenheimer que trastocan a Nolan. En particular, lo sacude cuando no excluyó la posibilidad de que, al apretar el botón, la bomba atómica generara una reacción en cadena que acabara con el planeta.
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(Su vida) es dramática, tiene giros de tuerca, suspenso, extrañas coincidencias… y todo fue real. La realidad es más rara que la ficción”, opina.
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Siempre me han atraído protagonistas que son ambiguos, que tienen fallas, algo roto dentro de sí. Creo que Oppenheimer, su historia, fueron definidos por eso”.
Con 100 millones de dólares de presupuesto y un elenco de ensueño (Emily Blunt, Matt Damon, Robert Downey Jr. Florence Pugh…), Nolan llevó su producción a Nuevo México.
Pensando en pantallas IMAX, filmó con rollos de 65 mm para inundarlas de detalles íntimos y primeros planos.
En cuanto al artefacto, desechó la idea de efectos por computadora y recreó la devastación de la explosión.
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No quiero compartir muchos detalles sobre cómo lo hicimos, pero a la primera persona a la que le compartí el guion fue a Andrew Jackson, mi supervisor de efectos especiales. Le dije que no quería CGI, porque aunque sus imágenes son flexibles, usarlas es pisar terreno seguro. Yo no siento ninguna amenaza de ese tipo de imágenes, así que exploramos métodos análogos”.
Titánico metraje
Es la película más larga de Nolan. Tiene una duración de más de 3 horas y supera a Interstellar, la anterior película más larga del director, con un total de 2 horas y 49 minutos.
Se trata de la sexta película en la que trabajan Cillian Murphy y el director. Las otras fueron: Batman Begins (2005), The Dark Knight (2008), The Dark Knight Rises (2012), El origen (2010) y Dunkerque (2017).
Una parte está en blanco y negro y la otra a color. Esto se hizo para presentar dos líneas temporales y diferentes perspectivas.
Nolan reveló que la mejor manera de ver la cinta es en formato IMAX y en los asientos de adelante, en medio de la tercera fila.
Se utilizó un mínimo de CGI para producir las escenas más difíciles que son la de la explosión nuclear. Nolan dijo que el supervisor de efectos especiales trataba de representar los elementos visuales de la dinámica cuántica y la física cuántica.
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