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A la corcholata ganadora le pueden aplicar la receta Colosio

Por ATL DEL DESIERTO

Hace 3 años

La palabra que impera en la historia de México es: traición.

Es lógico, cuando empiezan los sueños de aquel joven que decidió estudiar leyes, y hacerse masón, para llegar a la máxima magistratura de la nación, domina el poder, no las ganas de hacer mejor a la patria.

La imagen de un mandatario absoluto que impone a sus elegidos es una amenaza también para los sueños o proyectos personales de muchos personajes.

Por eso, si sucede algo extraordinario relacionado con el Delfín del tiranito, muy probablemente, el autor sería un político con grandes sueños.

Así sucedió con Colosio.

Ese cuento de que Salinas lo mandó matar, es cuando menos, a una fantasía.

Salinas llegó al poder tras una escisión del PBI, por tres sexenios se había inclinado a la izquierda el partido, y para ellos era lógico y conveniente, que Cuauhtémoc Cárdenas llegara a la presidencia, pero se atravesaba que el Fondo Monetario Internacional estaba dejando de financiar el desastre del Gobierno mexicano, y el Banco Mundial imponía condiciones que llevaban a que no siguiéramos los mexicanos en esa dirección al fracaso.

Salinas, era más inclinado a la izquierda junto a sus allegados, pero tenía estudios de postgrado en economía, (no doctorado, pero maestría), antes de finalizar De La Madrid, el gobierno acepto entrar al GATT abriendo con eso sus fronteras a mercancías extranjeras, con pago de aranceles. Al inicio del sexenio, se hizo un pacto para la estabilización económica y se liquidaron para estatales que eran feudos heredados entre la nomenclatura mexicana que no aportaban un centavo, pero le costaban al erario miles de millones, se cambió la ley sobre el Banco de México y se pusieron en venta los bancos que habían sido expropiados por Lopez Portillo.

No tocó significativamente a los sindicatos y empresa de PEMEX y CFE, y siguió con el gasto populista aprovechando la palabra solidaridad, copiada de aquel movimiento de Lech Walesa.

En aquella época, yo viajaba mucho al sur y sureste del país, y me impresionaba ver que las mejores clínicas locales eran las ubicadas en Chiapas y Tabasco, entonces eran denominadas IMSS COPLAMAR.

Cuando Salinas decidió la candidatura de Colosio, un economista del Tec de Monterrey, Camacho Solís, un hasta entonces incondicional de Salinas, hizo un inédito berrinche, algo que provocó que prendiera la rebelión de los zapatistas en Chiapas, (el grupo de salinas, usando a Conasupo, había financiado por años a ese grupo), hicieron canciller a Camacho, para que se calmara.

Se encendió la violencia política, al cardenal Posadas Ocampo lo asesinaron con una explicación infantil, en el atentado, encontraron armas que oficialmente estaban confiscadas y embodegadas en Coahuila,

Como algo preparado, Colosio llegó a Tijuana su coordinador de campaña, Zedillo, “no pudo asistir al mitin de lomas taurinas” y muchos personajes rudos del partido estaban ahí.

De inmediato se soltó la teoría de que Salinas lo había mandado matar, algo que me pareció ilógico, era completamente descabellado pensar que matando al candidato, se queda en presidencia, el actual.

Mientras el cuerpo de Colosio esperaba que lo declararan muerto, personajes de la nomenclatura mexicana buscaban a Salinas, para proponerle al sucesor, entre ellos, Echeverría, que le propuso a Gamboa Patrón, (es de los que estafaron a Trump, de ahí el rencor del red neck a México)

El Banco Mundial escogió a Zedillo y punto.

Con el asesinato de Colosio, termino el Maximato en ciernes de Salinas, práctica que impera desde los años 30, siendo Calles el iniciador, sustituido por Lázaro Cárdenas, que lo invitó a largarse al mástil más alto de un bergantín, y se impuso como máximo, hasta su muerte, el siguiente fue Echeverria, que impuso a Lopez Portillo y a De La Madrid.

Con el desastre creado por los tres sexenios grises, (gris-grillo, gris-rata y gris-gris), la nomenclatura mexicana, entonces dominada por Echeverria, había perdido poder, y los bancos definían muchas decisiones.

Por todo eso, sin haber votado por Salinas, ni ser su fan, pero habiendo reconocido que a los clasemedieros nos fue mejor en ese sexenio, y que las medidas tomadas en buena parte fueron un avance, estoy convencido de que Salinas no ordeno ese atentado

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