POR: ALFONSO YAÑEZ ARREOLA
“Antes de preguntarse qué tipo de universidad se busca alcanzar, hay que decidir sobre la naturaleza de la sociedad que se pretende construir”: Marco A. Rodríguez Dias (sic)., exdirector de la División de Educación Superior de la Un esco.
Las universidades son el patrimonio más importante de la sociedad para promover el desarrollo humano sustentable, son una inversión nacional y generacional.
El siglo 21 ha incidido en la educación superior por tres aspectos fundamentales: la globalización, la revolución tecnológica y la reorientación del papel de los Estados. La educación superior es tan compleja para ser una actividad privada, con amplia cobertura para que sea una actividad exclusiva del Estado y tan importante para estar solamente en competencia de las instituciones de educación superior.
El desarrollo social y su sostenibilidad, requiere de las soluciones de la educación superior; la universidad debe colocarse en el contexto de comunidad y colaborar con pensamiento y conocimiento capaz de coadyuvar en la construcción de una sociedad justa y con alto grado de compromiso social. Las competencias en la educación superior parten del contexto internacional, donde los organismos internacionales juegan un papel protagónico en la formación profesional de las universidades.
Las instituciones de educación superior tienen un desafío para ofertar conocimiento adaptado a las necesidades del momento histórico que se vive, formar profesionistas y docentes en las virtudes del saber y promover el uso de tecnologías y las comunicaciones, para transformar la información en conocimiento.
Afirma el filósofo canadiense Laurence Lampert, “la sociedad actual demanda una educación armónica que garantice por una parte el
bienestar del individuo y, por la otra, que favorezca el desarrollo de personas capaces de establecer un equilibrio entre el cuerpo y el alma, el placer y la sabiduría, aceptar sus límites, perdonar sus propios errores, ser tolerante consigo mismo, aprender a encontrar tiempo para la familia, el ocio, el cuerpo, el placer, el descanso, el amor, la lectura, la meditación, ser humilde y finalmente tener la capacidad de auto descubrirse”. Por lo anterior se sostiene que el aprendizaje y la formación profesional integran las dimensiones rectoras de la educación y las tecnologías de la información y las comunicaciones.
La filosofía de la educación acompaña la realidad educativa y busca explicarla a través de sus orígenes, para realizar los cambios en el pensamiento de las personas y avanzar en mejores prácticas educativas. El devenir histórico pone en evidencia que las diferentes corrientes del pensamiento se consideran válidas hasta que surgen nuevos modelos de conocimiento que sustituyan a los anteriores, dejando siempre un aporte en la actividad humana; el sistema formativo en una sociedad que busca y encuentra el cambio, en la llamada sociedad del conocimiento.
La Universidad Autónoma de Coahuila es una institución al servicio de la sociedad, su actividad se basa en la autonomía universitaria. Los fines de la Universidad son la adquisición del saber, su renovación a través de la investigación y la difusión cultural, entendida ésta como un compromiso. La práctica de estas actividades se caracteriza por el ejercicio pleno de la libertad, por los mecanismos garantes de la vida interna democrática y por la ampliación de oportunidades al servicio de la sociedad, destinataria única de la obra de la Universidad.
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