Nuevo Leon, Jalisco, Guanajuato, San Luis Potosí, y claro, Ciudad de México, eran importantes polos de desarrollo, muchos medianos y pequeños empresarios mantenían industrias que eran base de sus estados.
Claro, había grandes empresas, pero lo más importante eran esas empresas medianas como lo son Alemania, parte de Europa, Sur Corea y Japón, países que, a pesar de tener papel estelar en la industria mundial, no descuidan a sus pequeñas y medianas empresas.
El populismo, y una eufórica promoción del socialismo, fueron alejando a los grandes empresarios que desde el sexenio de de la Madrid, fueron sacando sus capitales del país y terminaron con sus emporios dejando a México con solo la industria maquiladora como importante que está siempre con un pie fuera, listos para largarse.
Por eso, cuando el grotesco gobernador de Nuevo León, fanfarronea que Nuevo León y Jalisco, “son locomotoras del país”, deja en todos la percepción de que las neuronas y el conocimiento escasean en el cráneo del “agradable regio”.
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