“El dolor, el sufrimiento y las injusticias son inevitables… son cosas de la vida. Pero en nuestras manos está la posibilidad de limpiar nuestro corazón, para que lo malo y desagradable no quede manchándolo y oscureciendo nuestros días”.
Parece que fue ayer cuando comenzábamos a escribir la historia del 2023. Un año lleno de recuerdos, memorias, alegrías, tristezas, experiencias aprendidas. Situaciones que nos han marcado, fortalecido y sensibilizado.
Circunstancias que vinieron a enseñarnos que la vida es corta, que hemos de apreciar lo que tenemos porque todo es temporal, y que lo más importante no es qué tenemos, sino a quién tenemos. Que aprendamos a sentir el agradecimiento por la salud, y recordar lo bendecidos que somos de tenerla.
Y aún con todo lo mirado y aprendido, guardamos cosas en nuestro corazón, recuerdos maravillosos y recuerdos que nos hirieron.
¿De qué emociones, sentimientos, resentimientos, creencias, dudas, actitudes, me decido vaciar? Tapar las heridas suele convertirse en la manera de mantenernos estables pero no tranquilos, ocupados pero no en paz. Tapar y tragar eso que nos costó tanto, se convierte en una mochila llena de piedras que tenemos que cargar a diario. Piedras que nos van ocasionando contracturas en la espalda, nos van impidiendo avanzar por el dolor interno, nos van haciendo más pesado el camino.
Cuando acumulamos odio, rencor, enojo, injusticias, resentimientos en nuestra mente y en nuestro corazón, vamos permitiendo que estas carcoman nuestro corazón y nos alejen de amistades, pareja, hijos, familia, de Dios e incluso de nosotros mismos. Todo corazón humano se purifica, se limpia, se renueva. Para ser limpios de corazón solo hay que saber mirar con honestidad esa piedra que nos estorba, infecta y envenena… reconocerla, soltarla y perdonarla.
¿Qué deseo para Navidad? Esta fue la pregunta que me hice hace unos días delante de Jesús y quise preguntarle… ¿Qué tiene que soltar mi corazón para ser digno de recibirte? ¿De qué debo vaciarme para que puedas nacer en mi corazón? ¿Qué cosas y qué personas he de ponerte en tu presencia y soltarlas?
¿Cómo puedo purificar mi corazón para que desees tocar la puerta de mi casa, elegir mi hogar como tu portal, como tu Belén, para quedarte y sentirte en casa?
¿Cuáles tareas pendientes o inconclusas me generan esa ansiedad?
¿Qué malos sentimientos habitan en mí y en mi actuar estos días que contaminan mi ambiente?
¿Cuál es la verdadera causa de mis lágrimas? ¿Qué me aleja de la paz?
Vacíate y suelta esa circunstancia, esa persona, este 2023. Comienza por vaciar todo lo que ya no te hace bien y quisieras de verdad dejar ir. Para cerrar nuestro pasado o soltar a una persona, podemos hacerlo de forma práctica y sencilla. Sólo debemos tomar cinco minutos (o el tiempo que nos lleve) en silencio, en un lugar tranquilo, relajados y concentrados para agradecer, soltar y dejar ir. También podemos hacerlo a través de una carta o con la pura imaginación con este ejercicio:
1.- Visualiza aquellos sucesos que pasaron (si deseas de toda tu vida, comienza viéndote desde pequeño, hasta los últimos meses). Ve repasando los momentos que vayan viniendo a tu mente.
2.- Imagina que todos los eventos dolorosos los vas metiendo uno a uno, dentro de una bolsa y repite: “Yo introduzco aquí todo lo negativo que ha pasado por mi vida, lo alejo de mis pensamientos y de mi ser. Desde mi corazón y con todo mi amor, decido cerrar, perdonar y soltar este ciclo y me abro a recibir todos y cada una de las cosas y personas positivas que Dios (el universo o tu ser supremo) tiene dispuesto para mí, mi crecimiento y mi felicidad”.
3.- Cierra la bolsa completamente e imagina que la sueltas totalmente y la pierdes de vista.
4.- Agradece desde el corazón las experiencias vividas diciendo: “Hoy suelto lo que no corresponde a mi presente. Me perdono y libero por querer retenerlo, hoy elijo aprender de eso y elijo al amor en todo, por mi decisión propia, hoy recupero mi presente y mi libertad, y te libero (cosa, persona o situación). Ya no eres mío, te dejo ir. Gracias, gracias, gracias con amor”. Después de esto, respira en varias ocasiones.
No tienen que ser palabras textuales, hazlo desde tu interior, respirando varias veces, con ese deseo profundo de agradecimiento y de querer soltarlo.
¿Cómo está tu alma y tu corazón? ¿De qué cosas necesitas vaciarte? ¿Estás listo para realmente ser un Belén acogedor no sólo para Jesús sino para tus seres queridos? Comienza con ese deseo de agradecer todo y de soltar el pasado, abrazando el presente poniéndote delante de Dios y sanando eso de su mano. Pidiéndole también que nos conceda ser dignos de que Él entre a nuestro corazón y ser ese portal que él elija cómo morada esta Navidad.
Más sobre esta sección Más en Coahuila