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Conoce Efraín Domínguez Valdés el idioma del piano; Maestros que dejan huella

  Por Jesús Jiménez 'Chuchuy'

Publicado el viernes, 22 de diciembre del 2023 a las 06:30


Completa el músico su carrera con el dominio de varias lenguas, experiencia docente y gestión cultural

Saltillo, Coah.-  “Nadie se puede hacer artista porque quiere serlo, se nace artista, se nace pintor, se nace arquitecto, se nace con un don que Dios te dio, lo que si puede hacer cualquier ser humano, es dedicarse a lo que a uno le gusta, porque el mas grande error de una persona, es tener una profesión a fuerza, eso es terrible, hay que hacer y disfrutar lo que a uno le guste, porque tener una profesión a fuerza, eso es y debe ser terrible” afirma el pianista y concertista Efraín Domínguez Valdés. 

Entrevistado en su casa de la calle de Xicoténcatl, para el segmento Maestros que Dejan Huella, del noticiario Despega con Chuchuy de Tele Saltillo, el también exdocente de Idiomas y otras materias, tanto en educación media, media superior y superior, sentado frente a su piano comparte anécdotas que ha recogido durante su larga y fructífera trayectoria, tanto en la docencia como en la música, momentos muy importantes de su vida. Ya que además, Domínguez Valdés es un experto en arte y cultura, así  como exdirector general del Teatro de la Ciudad Fernando Soler.

 

TS: ¿Qué es para usted la música? 

EDV: Quisiera tomar las palabras de un músico astro-hungaro, el más grande artista de piano que ha tenido toda la historia, nada menos que Frank Lizt, quien dijo ‘Para mí la música es como, para el árabe su caballo, como para el marino su regata; eso es para mí precisamente, porque cuando pulso el piano, lo hago depositario de todas mis tristezas, todas mis alegrías, todas mis emociones, en una palabra es para mí, mi más grande amigo. 

 

TS: ¿Por qué si su papá fue violinista, usted escogió el piano? 

EDV: De niño, en las noches antes de dormir, mi padre me tenía un lugarcito muy especial, y con las partituras, se ponía a tocar hasta que yo me durmiera. Mi abuela era pianista, y a los 5 años la oía tocar, y le decía ‘¿por qué no comienzas a enseñarme?’.  Ella fue mi primera instructora. Era maestra normalista y hablaba varios idiomas, era muy culta, y cuando llegaba de la escuela a los 5 años, ella me daba mis lecciones. 

 

TS: ¿En que escuela estudio la educación primaria ?

EDV: En la Venustiano Carranza, aquí muy cerca, (en la calle Bruno Neira) de niños muy pobres, me sentía feliz, muy contento, aprendí mucho. Éramos de mediana categoría económica, hice grandes amigos.

 

TS: En su casa se respiraba, música, arte, educación. 

EDV: Totalmente. A la hora de la comida una charla cultural, a la hora de la cena igualmente, y yo lo disfrutaba muchísimo. Recuerdo que mi tío Efraín G. Domínguez, que fue cónsul de México en Estados Unidos, un día me dijo ‘qué bueno que estés encaminado por la cultura y el arte; llevas mi nombre y deberás trabajar como lo hice yo, ayudando a tanta gente’. Fue el decano del Servicio Exterior Mexicano, y murió a los 102 años, pero él me impulso mucho, para mí su apoyo y atención fueron determinantes. 

 

TS: ¿Qué maestros le marcaron en su vida? 

EDV: La profesora Ana María Delgado me marcó hasta para escribir, fue muy importante en mi vida. También el maestro Bernardo Ramos y Salas, que daba Economía. (A él) un día le pregunté ‘¿cuál es su definición de dinero?’, y me dijo ‘es un elemento para adquirir satisfactores, necesitas una cobija, necesitas un calentador, una comida, son satisfactores, por lo tanto hay que cuidarlo, necesitar ser ahorrativo’, eso definitivamente me quedó muy grabado, era finísimo para dar clases. 

Por supuesto mi maestra de Teatro, doña Carmen Aguirre de Fuentes, admiradísima y queridísima, así como Lourdes ‘Lulú’ Valdés, Actuación y Técnica Teatral, gracias a ellas, aprendí muchísimo. Definitivamente mi maestro de Alemán, a quien nunca voy a olvidar, porque con el sombrero en la mano, me decía, ‘tú puedes ir a través de todas las tierras, si eres educado, y mesurado’.  

 

TS: ¿Le sirvieron las clases de teatro para ser un mejor pianista? 

EDV: Claro, absolutamente, es fabuloso, porque el teatro y la cultura teatral ubican, (así como) la cultura griega, cada vez que yo veía a un pianista nuevo, extranjero o lo que fuera, decía, ‘todo tiene muchas raíces en Grecia’, porque es el único país sobre toda la tierra, que a pesar de no ser tan grande, ha sido considerada como la ‘nación maestra de la humanidad’. 

 

TS: ¿Algún concierto que le haya marcado?

EDV: Cuando operaba el Teatro Palacio (antes Cine Palacio), un día el padre Antonio Usabiaga, de la Iglesia de Fatima, me hizo una invitación. Me dijo ‘vamos haciendo un concierto, necesito un consultorio y un dispensario médico para gente sin recursos, y para ello necesitamos mucho dinero’. Le dije ‘cuente conmigo’. Se hizo el concierto, llevamos un piano de cola al escenario y di un concierto para mil 750 personas. Toqué durante una hora y 40 minutos, fui feliz, sobre todo porque con el dinero que recogimos, logramos ese consultorio y ese dispensario. 

Es necesario que reflexionemos en que hay mucha más felicidad en el dar, que en el recibir, porque se da una parte de uno, como es mi caso cuando estoy frente a un piano, siempre me brindo al máximo a quien me está viendo y escuchando con total atención. Como agradecimiento de ese concierto, y de sus resultados, el padre Usabiaga me hizo el favor de regalarme una imagen de la Virgen de Guadalupe, y al reverso me hizo una dedicatoria, que por supuesto aún conservo. 

 

TS: ¿Qué le falta por hacer a Efraín Domínguez? 

EDV: Francamente la vida me ofreció un abanico enorme de oportunidades y me dio eso, la oportunidad de conocer a gente maravillosa, como el maestro Alfonso Quiroz Quarón, quien murió dando clases en la UNAM, simplemente se inclinó en el escritorio y ahí expiro, haciendo lo que más le gustaba, dando clase, impartiendo y compartiendo conocimiento. 

Eso es lo que tenemos que hacer todos, mientras la vida nos dé fuerza y energía, nunca dejemos de hacer lo que nos gusta, y hagámoslo hasta el último momento, pero mientras llega ese instante sigan disfrutando de la cultura, enamórense de ella.

 

TS: Acompañó a don Pedro Vargas al piano 

EDV: Fue un gran concierto. Cuando estaba don Pedro Vargas en los ensayos, se enteró de que yo tocaba el piano, y me dijo ‘hagamos una prueba de tono. Me gusta, así que descansa un rato, date un baño, relájate, y te espero aquí a las 20:30 horas que me vas a acompañar’, y le dije ‘don Pedro, ¿pero cuáles canciones?’, y solo dijo ‘estoy seguro que te sabes todas mis canciones’. 

 

TS: Tocó en privado para Elena Poniatowska y Carlos Monsiváis. 

EDV: Con Helena, no solo toqué para ella, también le hice recorridos por diversos lugares de Saltillo, caminamos por las calles del Centro, fuimos hasta el antiquísimo Merendero Saltillo, donde degustamos pan de pulque y un exquisito atole de fresa. Y sí, le toqué el piano y al final me dejó un escrito donde me decía que tocaba yo como los verdaderos ángeles del cielo. 

A Carlos Monsiváis le toqué varias veces, y un día que toqué Janitzio, yo muy esmerado le di un toque muy elegante, y él mi dijo ‘no, no tan elegante, hazla más del pueblo, ponle la sencillez de un huipil’. También la hizo de mi maestro de ceremonias de un concierto mío por los 100 años de Agustín Lara, y hasta se disculpó por lo que dijo fue ‘su desvarío verbal’, algo genial.

 


 

¿Quién es?

Nació en Saltillo, Coahuila. 

Padres: Benjamin Domínguez Recio y Josefa Valdés González. 

Hermanos: Beatriz Ofelia, María Adilia, Benjamin, Samuel, Héctor y José Manlio.   

Estudió piano desde los 5 años. 

Recibió asesoría pianística en la Academia Santa Cecilia.  

Viajó a California para evolucionar como pianista. 

En 1960 recibió el reconocimiento de la XEJ-5-T.V., de la Mexican Broadcasting Company.

Tocó para Televicentro de Monterrey. 

En 1963 recibió lecciones de actuación teatral con Lourdes Valdés, Gabriela Peré, Adela Aguirre, y con Carmen Aguirre de Fuentes.  

 

Carrera y estudios:

Subdirector Técnico del Centro de Acción Social Educativo Federal No. 38 de la S.E.P. 

Maestro del Instituto Tecnológico de Saltillo.

En 1967 inició su estudio de Idiomas. 

Cursó estudios de francés; obteniendo el certificado de fin de cursos que lleva implícito la historia y literatura francesas. 

Cursó italiano, con la pintora, Dora Scaccioni, (Esposa del notable pintor saltillense Rubén Herrera. 

Se especializó también en alemán e inglés.

Impartió Inglés en el Ateneo Fuente.

Pianista en la gala del centenario del Ateneo Fuente con la presencia del entonces Presidente de la República, Gustavo Díaz Ordaz.  

Inspector General de la Universidad de Coahuila. 

Consejero y vicepresidente de la alianza franco-mexicana de Saltillo. 

Miembro del Seminario de Cultura Mexicana. 

Tradujo del italiano antiguo al español, la ópera El Lamento D’Arianna, de Claudio Monteverdi y Ottavio Rinuccini. 

Maestro de Inglés y Francés de la preparatoria Dr. Mariano Narváez González.

Maestro fundador de la secundaria General Andrés S. Viesca.

Maestro fundador de la secundaria Anexa a la Normal Superior. 

Diploma de Acreditación sobre Didáctica de la Enseñanza Media por la Escuela Normal Superior de Coahuila. 

Representó a la UAdeC en el seminario nacional sobre objetivos y métodos de la enseñanza de lenguas extranjeras.

En 1979 se le nombra director de Relaciones Públicas del Teatro de la Ciudad Fernando Soler, y después director del mismo.

Subdirector y luego director del Instituto Estatal de Bellas Artes, después ICOCULT.  

Jefe del Departamento de Grupos y Producciones artísticas de la UAdeC.

En 1986 recibió la medalla al mérito magisterial por 30 años de servicio Leopoldo Villarreal Cárdenas.

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