A una semana de la tragedia en la que una aficionada de Rayados murió atropellada afuera del Territorio Santos Modelo, la investigación de la Fiscalía General del Estado estableció lo que todos sospechaban de un principio: que hubo una bronca, o al menos conato, entre aficionados de Santos y de Monterrey. Dos grupos que, según los protocolos de la Liga Mx, nunca se debieron topar dada su vieja e intensa rivalidad.
En este sentido, las pesquisas de los investigadores le abren un flanco débil al alcalde Román Cepeda y a la Policía Municipal, precisamente porque había un grupo de aficionados visitantes que andaba suelto sin ningún tipo de vigilancia.
Y aunque policías realizaban rondines por la zona (y por eso pudieron responder rápido al atropellamiento) no estaban apostados afuera del estadio. Sin embargo, anotan las hormigas, el problema no estaba nada más en la Dirección de Seguridad Pública que dirige César Perales, sino en los clubes, que tienen la responsabilidad de notificar a las autoridades sobre porras visitantes. De hecho, la Policía Municipal escoltó a varias de ellas, pero el grupo que estaba afuera del no era una barra registrada.
Sobre esto, dicen las hormigas que Román no ha querido aventarse un tiro en público con Santos o Monterrey por no haber notificado que una porra iba por su cuenta, pero sí llevó el tema a una reunión el viernes pasado, en la que exigió a Santos que informe puntualmente sobre boletos vendidos a aficionados visitantes y sobre las porras no oficiales, precisamente porque fue una porra no oficial la agredida por la conductora de la camioneta, que este lunes podría ser vinculada a proceso.
La intención de la autoridad municipal es apretar a Santos para que asuma parte de su responsabilidad y no dejen al municipio a pagar el plato solo.
En este sentido, las hormigas que anidan en el Congreso del Estado cuentan que el diputado de Morena, Antonio Attolini, prepara un punto de acuerdo para exigir al Municipio que haga público el protocolo de actuación para los partidos de Santos.
Se trata de un documento que detalle todos los procedimientos de seguridad en torno a estos eventos: dónde, en qué cantidad, con qué equipo y con qué instrucciones se asignan a los agentes de seguridad y vialidad. Este documento revelaría las instrucciones para la Policía Municipal en los minutos después de cerradas las puertas del estadio, específicamente para identificar a grupos de aficionados que pudieran causar problemas. Al mismo tiempo, es algo que puede ser usado con fines políticos, y no nada más por la raja que le quiere sacar Morena. Si se presenta el punto, sería interesante ver cuál es la señal que manda el jefazo de los diputados del PRI, Carlos Robles Lostanau, a su bancada: si salvan a Román Cepeda del golpe o si lo dejan pasar para darle un calambre, justo cuando se va a lanzar por la reelección.
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