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Transparencia

Por ATL DEL DESIERTO

Hace 2 años

Cuando ya estás fuera de tu entorno familiar, te enfrentas a la obligación de entregar cuentas, de todo lo que te confían. Si eres mandadero y te envían a comprar algo, tienes que entregar recibo de lo que pagaste, para que quede claro que no hurtaste nada. Es inútil enfurecerse, amenazar, lo correcto y sano, es entregar cuentas, al menos, eso es lo que hacemos los bien nacidos.

Muchos grandes personajes del mundo y en nuestro país, han tenido esa actitud honesta y transparente, tristemente, no la mayoría.

Antes de Juárez, el general Melchor Muzquiz, presidente de la república por un tiempo, ferviente creyente de la esencia masónica, (en lo escrito, no hay maldad ni en las religiones ni en las sectas), tenía los magros tesoros nacionales en un recinto de palacio nacional, y a nadie permitía el acceso, terminó su responsabilidad y entregó cuentas claras, y dejó el cargo, con su vestuario y su olor.

Santa Ana, Juárez, al contrario, se enriquecieron insultantemente, y claro, impidieron el escrutinio de sus cuentas.

Tras un desfile interminable de payasos ladrones, en casi dos siglos, más por presiones externas, en los años 90, se crearon efectivos mecanismos de vigilancia de la transparencia en el servicio público, que con sus deficiencias cuando menos hacían que los servidores públicos cuidaran, aunque sea un poco, el respeto a esa transparencia, pero ahora, con la turba populista, vemos muchas presiones para eliminar esa situación, y comparando con naciones que ya han sufrido esos saqueos y destrucción, podemos adivinar lo que sigue; saqueo de lo que queda, y entrega a disposición de recursos naturales y labor subordinada a menor precio, de la mayoría de la población, los ingenuos argumentan el aumento al salario, claro, cuando no analizan, un aumento al salario con una alta inflación, tiene como resultado, una situación económica igual o peor.

Quien lo duda, tiene el recurso de comparar los artículos que se podían comprar con un salario mínimo en 2012, 2018 y 2024.

El propósito no declarado, pero claro de esta administración, es dejar un país más parecido a las naciones del centro de África, que, a Dinamarca, mientras esos personajes se refugian en el extranjero.

 

 

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