Arte
Por
Abraham Cepeda
Publicado el jueves, 15 de febrero del 2024 a las 06:40
Saltillo, Coah.- ¿Cuántas veces la belleza de un paisaje no ha dejado con la boca abierta a más de uno de sus espectadores? Recuérdese, por ejemplo, esa toma de Macario (Roberto Gavaldón, 1960) en la que la Muerte pierde sus pies en la neblina de un paisaje iluminado por cientos de veladoras, creación del inmenso Pedro Figueroa, uno de los mejores cinefotógrafos no solo del Cine de Oro mexicano, sino del mundo.
O piénsese, en cambio, en una más actual: en la que un joven Gael García enfrenta a un peleador de perros en una imagen llena de tensión. Esta otra, en cambio, hecha por uno de los mexicanos mejor valorados en la industria: el conocidísimo Rodrigo Prieto, para Amores Perros (Alejandro González Iñárritu, 2001).
Escenas como estas son las que pueden encontrarse en la exposición al aire libre A la Luz del Ariel. Cinefotógrafos Ganadores, que ayer se inauguró en la galería pública de las rejas del Ateneo Fuente, por Salvador Álvarez de la Fuente, subsecretario de Cultura; Ramiro Rivera, director del área de Artes Visuales de la instancia; Esperanza Dávila Sota, directora del Centro Cultural Vito Alessio Robles y Félix Ibarra, coordinador de Difusión y Patrimonio Cultural de la Universidad.
La muestra, que es una colaboración con la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (Amac), se define como un homenaje a los artistas que “utiliza a la luz como materia prima y quien, a través de las posibilidades narrativas y técnicas de la cámara, en dupla con el discurso de un director, forja imágenes” que llegan a tener la contundencia de toda una obra, como las que se invitan a recorrer en la escuela de la Universidad Autónoma de Coahuila (UadeC).
Viaje histórico
A lo largo del viaje de A la Luz del Ariel, el espectador puede sentir que camina, a su vez, la historia del cine mexicano pues podrá encontrar imágenes de películas como Enamorada (1947), del coahuilense Emilio “Indio” Fernández, y con la fotografía de Gabriel Figueroa, quizá el más ponderado de los artistas de la lente nacionales de su época. A esta se le puede sumar, la de La Perla, otro filme hecho por la misma dupla, que representa varias películas más.
Figueroa repite con Los Olvidados (1951) del español Luis Buñuel, y El Rebozo de la Soledad (1953) de Roberto Gavaldón. Con este director, trabajó también Alex Phillips, quien se ve representado por su trabajo en Sombra Verde (1955), entre otras.
A este viaje se suman nombres como Guadalupe García en Veneno para las Hadas (1986), el clásico de fantasía oscura de Carlos Enrique Taboada. Arturo de la Rosa, con su Crónica de Familia (1987), de Diego López Rivera, o Guillermo Navarro con su también aterrador cuento de hadas El Laberinto del Fauno (2007) de Guillermo del Toro.
Visítala:
A la Luz del Ariel
Rejas del Ateneo Fuente
Hasta mayo
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