Los abuelos solían decir que en estos días de Semana Santa el diablo andaba desatado haciendo de la suyas, que en estas fechas los pecados estaban a la orden del día. Debo reconocer que siempre dudé de la veracidad de tal consigna, puesto que consideraba que la misma no era otra cosa más que una expresión fundada en mitos, con el único fin de asustar a los niños y jóvenes y evitar que estos hicieran travesuras en esos días de vacaciones, ya que solo así se podía vivir una verdadera santa semana.
Contrario a mi pensamiento anterior, ahora creo que las palabras de los de antes algo tienen de verdad, y es que en esta semana los agarrones entre las candidatas presidenciales más significativas Claudia Sheinbaum, de Sigamos Haciendo Historia, y Xóchitl Gálvez, de Fuerza y Corazón por México, han subido de tono, ahora usando como excusa el tema de los apoyos sociales, luego de que esta última acusara a la primera de marrullería al usar constantemente el mensaje de que la continuidad de los programas sociales está en juego con el resultado de estas elecciones.
En una conferencia de prensa, la candidata de PAN, PRI y PRD informó que ha solicitado a los consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) inicien una campaña urgente en la que se informe y aclare a la población, que los programas sociales no pertenecen a ningún partido político. Incluso, dijo, les ofreció a los de ese órgano, cederles la mitad de los espectaculares asignados y pagados por ella y su equipo, para que difundan en todo el país esa campaña.
La anterior aseveración indignó profundamente a la candidata Sheinbaum, respondiéndole, sin pensarlo mucho, que tal situación era una falsedad, que eso por nada sucedía en el Gobierno de la 4t, que ellos jamás han usado los programas sociales para obtener beneficio político, incluso dijo que ella misma ha dicho al pueblo que estos programas sociales son derechos constitucionales y que el dinero con el que solventan es gracias a los impuestos recaudados.
Luego de lo ocurrido, casi de manera inmediata, salieron a defender a su candidata, tanto el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, como la presidenta del INE, Guadalupe Taddei. El primero le dijo a Xóchitl que estaba muy mal asesorada, ya que lo que pedía que hiciera el INE, el Gobierno de AMLO, respetuoso como era de la legalidad y las normas, ya lo hacía desde su comienzo, en franco acatamiento a la Ley General de Comunicación Social.
Por su parte la presidenta del INE, le dijo a la solicitante que si bien era cierto lo de su petición, ese instituto no tenía obligación de difundir el mensaje que ella quería, por lo que le pidió que no anduviera ventilando sus solicitudes, y luego le advirtió, que de seguir molestando, la multada podría ser ella y todo por andar usando el logotipo del INE en su propaganda partidista de redes sociales y que eso lo prohibía la ley.
Por fortuna en nuestro estado será hasta el próximo lunes cuando inicien las campañas políticas para la renovación de las 38 alcaldías, así que para esa fecha la Semana Santa ya habrá concluido y quizás, y sólo quizás, para entonces el diablo ya ande más cansado y evite azuzar a los candidatos, a los dirigentes de los partidos políticos y hasta a los órganos electorales para que escuchen más su conciencia y se moderen en sus falsedades, ya que la mentira, hasta hoy, no han dejado de ser pecado.
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