Arte

Publicado el miércoles, 8 de mayo del 2024 a las 04:01
Ciudad de México.- Si en el famoso monólogo de La vida es sueño (1635), Segismundo se pregunta si vivimos un sueño, una mentira, la atrevida mirada de Declan Donnellan y Nick Ormerod a Pedro Calderón de la Barca se centra en el temor a no existir.
Al sumergirse en esta obra cumbre del Siglo de Oro español, la versión de la prestigiosa compañía británica Cheek by Jowl, surgida en 1981 y dedicada a revisitar los clásicos, es fiel a esas preguntas que son las mismas de nuestro tiempo.
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Esas preguntas con su carga tan profundamente filosófica han traspasado la línea del tiempo, son preguntas vigentes al día de hoy”, advierte en entrevista el actor español Alfredo Noval, intérprete del príncipe Segismundo en el montaje que la noche de este martes llega a escena al Palacio de Bellas Artes.
Más que cuestionarse si estamos vivos, Donnellan estructura una versión actual de La vida es sueño sobre ese miedo a no existir.
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…El dice que parece que con todos los avances tecnológicos y las redes sociales, ya no tenemos tanto miedo a la muerte sino a no existir, a levantar la mano y a que nadie nos vea. Parece que si no haces, no existes, si no le cuentas al mundo eso que haces para que la gente lo vea y lo apruebe, parece que no tiene valor”, recalca Noval.
Después de 130 funciones en escenarios como el Festival Internacional de Edimburgo y el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, con giras por Francia, Portugal, Reino Unido, Argentina y España, la versión firmada por Cheek by Jowl, en coproducción con la Compañía Nacional de Teatro Clásico de España y Lazona Teatro, llega a la Ciudad de México.
Un montaje que es obra de “un terrorista del teatro”, como Ormerod, diseñador escénico, llama a su socio, Donnellan, por su manera de trabajar con los actores, a quienes no les da permiso de estar cómodos sobre el escenario.
El argumento de los creativos es que el público no quiere ver a un actor en escena seguro de lo que está haciendo sino a “los personajes que están buscando y no tienen idea de los que les está pasando”. De otro modo, pierde el interés.
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Como actor se te abre un agujero negro al que da mucho miedo asomarse. Lo primero que quiere un actor es sentirse seguro de lo que está haciendo”, admite Noval, quien concede la razón al director.
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Esa búsqueda aquí y ahora, en el momento, en escena, de sorprenderte todo el tiempo, de sorprenderte de la respuesta que te da el compañero y el público, es muy complicado de mantener.
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Es como dice Nick: la obra de un terrorista del teatro”, añade el actor.
Cada función resulta, entonces, un descubrimiento, y una parte importante de la función recae en el tercer personaje, que es el pueblo, o sea el público que ocupa las butacas del teatro.
A la vez, Noval alaba el respeto por los clásicos del tándem británico, pero sin jamás sacrificar la libertad creativa.
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Con La vida es sueño han respetado profundamente el texto y a Calderón, que además les parece un genio y lo aman, pero al mismo tiempo no han querido que el peso de la tradición les quitase en algún momento la libertad creativa”, remarca el actor.
Esta es la primera producción en español de la compañía de teatro británica, aunque no es su primer acercamiento al teatro clásico de España; montaron antes Fuenteovejuna, de Lope de Vega, en el National Theatre de Londres en 1989.
En La vida es sueño, después de permanecer cautivo 25 años en una torre, de pronto se ve en un palacio y una ropa diferente. Lo único que conoce es la torre, algún guardia y a Clotaldo, quien le enseñó a leer y lo introdujo a las ciencias y las leyes.
Carece en cambio de habilidades sociales; jamás ha recibido ni un abrazo o caricia, y aprende por imitación de los demás personajes, según transcurre la función.
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Si vas al texto, Segismundo al principio se comporta como un salvaje, pero luego va entendiendo cómo funciona. Una de las cosas que decían Declan y Nick es que Segismundo tiene una grandísima capacidad de aprendizaje por imitación”, señala Noval.
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En esta tesitura de aprender del resto de los personajes, y sobre todo también del público, que no podemos olvidarnos que es este tercer personaje que es el pueblo y que en nuestra versión es el público”, abunda.
Cuando Noval se presentó a la audición de la obra en una de las salas de la Compañía Nacional de Teatro Clásico ni siquiera estaba enterado de que Cheek by Jowl preparaba un montaje en España.
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Ahí estaban Declan y Nick. Imagínate la impresión, porque les conoces desde la escuela de arte dramático y procuras estar lo menos nervioso posible.
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Nunca supe que iba para Segismundo. Yo pensé que estaban haciendo un casting genérico de personajes masculinos. Podías elegir un trozo de los versos de La vida es sueño, y no me enteré o no me quise enterar que era para Segismundo, y eso me relajó bastante. Me dije: ‘A lo mejor me cae un soldado o un sirviente'”, narra.
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