Por: Roberto Gómez Junco
A sus 15 años y 320 días, el mediocampista chiapaneco anotó ese primer gol que la gran mayoría de los futbolistas profesionales logran anotar, si les va bien, después de sus 20 años. Con ese gol al minuto 65, los Xolos vencieron 2-1 al León.
En esta época crítica surge un ejemplo que al futbol mexicano le urge seguir. Gilberto Mora, jugador de los Xolos, se convirtió el pasado viernes en el anotador más joven en la historia de nuestro balompié de Primera División.
A sus 15 años y 320 días, el mediocampista chiapaneco anotó ese primer gol que la gran mayoría de los futbolistas profesionales logran anotar, si les va bien, después de sus 20 años. Con ese gol al minuto 65, los Xolos vencieron 2-1 al León y se ubicaron en el cuarto lugar de la tabla.
Unos Xolos que bajo la excelente dirección técnica de Juan Carlos Osorio han tenido un extraordinario arranque de campaña, con 14 puntos en siete partidos: cuatro ganados, dos empatados y solamente uno perdido.
Mucho más productivas a nivel de clubes que de Selección se antojan las cualidades y virtudes de este estudioso entrenador, su metodología de trabajo y esa concepción del juego en la que el asunto de las “rotaciones” parece ser factor primordial.
Un técnico que requiere del cotidiano y permanente contacto con sus futbolistas, de la necesaria frecuencia en los entrenamientos para así inyectarle, imbuirle a su equipo el futbol en el que cree, para lograr que todos sus dirigidos entiendan a la perfección cuáles son sus tareas, sus encomiendas y responsabilidades de acuerdo a la posición en que se desempeñan y a las características del adversario en turno.
Esas condiciones del director técnico, aunadas a la reglamentaria obligación de cumplir con determinada cantidad de minutos jugados por futbolistas de menor edad, le abrieron la puerta a la oportunidad para Gilberto Mora, cabalmente aprovechada al convertirse en el jugador más joven en completar un partido de Liga en el máximo circuito, y en el que con menos tiempo en las espaldas fue capaz de conseguir un gol, que además sirvió para que su equipo se quedara con la victoria.
Gilberto Rafael Mora Zambrano nació en Tuxtla Gutiérrez el 14 de octubre de 2008, y sería bueno escudriñar en su vida y en su trayectoria para intentar desentrañar los porqués de su meteórico ascenso.
Si a él y a quienes lo rodean les corresponde procesar adecuadamente el tempranero éxito, entender que en el futbol de alto rendimiento suele ser más difícil la consolidación que el debut, a quienes aspiren a formar y forjar buenos jugadores (o a convertirse en uno) lo que les corresponde es rescatar alguna enseñanza de este inusitado caso.
Cuál fue su evolución y quiénes fueron otorgándole a tiempo las debidas oportunidades. Aprender algo de este magnífico ejemplo, que no sabemos si es chiapaneco, tijuanense o colombiano. O las tres cosas.
Sea lo que sea, que por favor este caso sirva de algo y en el futbol mexicano empiecen a producirse más Moras.
¿Será posible?
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