Arte

Publicado el jueves, 5 de septiembre del 2024 a las 03:28
Ciudad de México.- Envuelto en el halo de Mozart, el tenor Rolando Villazón (Naucalpan, 1972) se jacta: “He logrado esculpir la carrera que he querido”.
Su regreso a la Ciudad de México después de 14 años será en un escenario que jamás ha pisado: la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario (CCU) para inaugurar el Festival Cultura UNAM el 24 de septiembre.
Aunque a principios de año el INBAL anunció que cantaría en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes por los 90 años del teatro, se canceló por falta de dinero.
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Tengo mucha ilusión de ir por fin a México y de ir a la Sala Nezahualcóyotl”, aseguró ayer en conferencia de prensa a distancia sobre su regreso a la Ciudad de México, que al fin se concreta tras los intentos del escritor Jorge Volpi, extitular de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM.
Con el pianista Ángel Rodríguez presentará un programa de canción italiana desde el Renacimiento y el Barroco hasta el siglo 20, con música de compositores como Tosti, Verdi, Bellini y Puccini.
Su gira en México comenzará el 18 de septiembre en Torreón, para después presentarse el 21 en Guadalajara y el 24 en la capital con la gala L’Arte del Bel Canto.
Para definir su momento vocal echó mano del epitafio del escritor Nikos Kazantzakis: “No espero nada; no temo nada. Soy libre”.
“He logrado esculpir la carrera que yo he querido tener”, recalcó en videoconferencia, desde París.
El tenor de 52 años aprovechó para sincerarse: sus expectativas no son las mismas que en su juventud.
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De hecho, son muy pocas y son más bien artísticas. En cuanto a fama, reconocimiento o de manera profesional, ya no hay. Ya lo que se hizo se hizo”, declaró, satisfecho. Vio también cumplido el augurio del director Daniel Barenboim al inicio de su carrera: :Rolando, vas a ser muy famoso, y la fama no es para verse en el espejo”.
Una fama que le dio libertad y poder artísticos que ha sabido capitalizar.
Lo que viene
Villazón prepara su debut como Idomeneo de Mozart en la Staatsoper de Berlín y como Eisenstein de El murciélago, de Strauss.
Continuará hasta 2028 como director artístico de la Fundación Mozarteum, en Austria, dedicada a conservar y estudiar su legado, y lo es también de la Semana Mozart, donde cantará L’Orfeo, de Monteverdi, en enero próximo.
Sus proyectos involucran música del Renacimiento, ópera contemporánea y del repertorio tradicional que desea seguir cantando, pero siempre está Mozart en su calendario.
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En medio siglo de andar por esta tierra, (el Genio de Salzburgo) me sigue funcionando y seguimos cosechando éxitos”, agregó el tenor.
Su relación con Mozart comenzó cuando fue invitado a cantar Don Giovanni en 2010, y lo primero que hizo fue leer sus cartas.
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No hay compositor del que he cantado más óperas. Llevo diez”, expresó.
La primera que cantó, de hecho, fue El Rey Pastor en el taller de Enrique Jaso en el Conservatorio Nacional de Música.
Una cirugía de cuerdas vocales en 2009 puso en vilo su futuro, fue un punto de quiebre y era incierto que volviera a cantar.
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15 años después aquí sigo afortunadamente con gran alegría”.
En aquella circunstancia, e inspirado por la mezzosoprano Cecilia Bartoli, decidió el rumbo de su carrera a partir de entonces y dejó de hacer lo que se suponía que debía de hacer.
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En los primeros años, de alguna manera, era regresar a los escenarios y demostrarme a mí y al mundo que había salido triunfante de aquella prueba, y dos o tres años después, ir esculpiendo y forjando esa carrera que es la que tengo ahora”.
Previo a la gala inaugural del Festival Cultura UNAM, el tenor participará en el conversatorio Rolando Villazón, Radiografía de una Estrella, el sábado 22 de septiembre a las 18:00 horas en el Auditorio Simón Bolívar del Colegio de San Ildefonso.
Villazón está de vuelta.
Otras actividades
El Festival Cultura UNAM se realizará del 24 de septiembre al 13 de octubre en el CCU, más sedes externas.
Dentro del programa, además del concierto de Villazón, destaca, el 27 septiembre, la presentación de la ópera Avis de Tempête (Alerta de tempestad), de Georges Aperghis, con la dirección concertadora de José Areán y escénica de Marcelo Lombardero, en un estreno latinoamericano, además de la presentación de Puerto deseo, obra teatral de Mariana Giménez y Gabriela Guraieb inspirada en Un tranvía llamado deseo, de Tennessee Williams.
El 29 septiembre tendrá lugar el concierto Puccini y su mundo, de Arturo Chacón-Cruz, mientras que el 5 octubre se escenificará Espíritu de pájaro, coreografía de la Compañía Cuerpo de Indias, dirigida por Álvaro Restrepo.
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