Arte

Publicado el sábado, 21 de septiembre del 2024 a las 04:20
Saltillo, Coah.- Paola Llamas Dinero lo tiene claro “mi primer crush fue Trunks”, el hijo de Vegeta, personaje del anime Dragon Ball, dice con una risa suave que hace juego con su cabello rosa, que la hace parecer “una de esas monas chinas que ves en la televisión” y que cae en trenzas sobre una playera anaranjada en la que se lee la palabra “happy”, quizá ninguna otra la defina mejor. Aún así, sabe que es una millennial que ha sufrido “crisis, claro, de trabajo, de amor y sobre todo de vivienda. ¿Qué hago cuando llego bien cansada y harta del trabajo? Pues prendo la compu y pongo un capítulo de mi anime favorito y me olvido de todo”.
Nacida en 1992, en Guadalajara, la poeta es parte de una generación en la que la educación sentimental viene de las caricaturas que se transmitían por televisión. Cartoons estadunidenses como Hey Arnold!, sí, pero sobre todo las animaciones niponas que llegaban del lejano oriente con miles de secretos dispuestos a ser revelados a los niños mexicanos, y latinoamericanos, claro, de ese momento. Cuyo principal contacto con el amor fue a través de los openings y los endings (canciones que inician y finalizan cada capítulo), y de algunos más, los propios personajes.
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Siempre he creído que crecer con esa educación de la tele fue lo que hizo de mí lo que soy, porque si pienso en mi infancia pienso en Dragon Ball, en Pokémon o en Naruto, pensar en eso es pensar en mi identidad y cómo se conformó”, comenta y agrega que toda esa influencia fue la que la impulsó a escribir su libro Poemas para Otakus (Almadía, 2024), volumen en el que la escritora explora “lo que es parte de mi vida, pero también en la forma de relacionarnos y cómo se ve ahora. Hay algunos openings que de niño los escuchabas y no sabías nada, pero ahora los oyes y dices ‘¡qué fuerte lo que dice!’. Eso forma parte de nuestra identidad, de nuestra forma de pensar y sentir, pero también de cómo experimentamos el mundo, de alguna manera, o eso me pasa a mí”, explica la autora que se presentará hoy en la Feria Internacional del Libro de Coahuila.
Quizá por eso es que los versos “Despiertas un día // y estás enamorada de alguien que no existe”, tienen un peso específico en la actualidad pero también en el pasado ya que “no importa cuando leas esto”. Porque lo que Llamas Dinero hace en Poemas Para Otakus es utilizar los elementos del pop para hablar sobre temas que se difuminan en las bisagras del cambio de siglo y de milenio, pero también de “una generación que nació entre el pre y el postinternet”, una generación “que no tiene casa propia y que tiene que rentar, y que las cosas que tiene no son siempre palpables, que pueden desaparecer”, como detalla Llamas Dinero.
Pero ese espacio de irrealidad es uno que también ofrece la adultez de los millennials y su relación con internet, un lenguaje que cambia y transforma. “Me parecía explorar, de alguna manera, cómo se ha ido desdibujando la línea entre la realidad y la ficción. Antes decían ‘en la vida real’ que es está, física, y la no real era Facebook, pero de alguna manera pienso que la vida real es todo. Por ejemplo: cuando abro la aplicación de mi banco y veo números, no es dinero físico, pero pienso que tengo acceso a ese dinero, a esa cifra virtual, con el que pagas, viajas y te alimentas. Pero también tienes relaciones de amistad por medio de esa virtualidad y en la que interactúas.
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Había otro momento en el que hablar con personas en internet era peligroso, que lo sigue siendo, pero ahora es mucho más fácil. Eso era lo que me interesaba explorar en esta escritura: hablar de mí misma sin hablar de una ficción, porque esa ficción atraviesa mi realidad, esa ficción es como mi realidad, como lo pensaba en mi infancia, cuando quería ser el personaje de un anime. Es un pensamiento que me llega cuando ando en mi nube voladora”, apuntó la escritora.
Pantalla y escape
Y aunque Poemas Para Otakus está cruzado de esas crisis de la edad y las generaciones “de las realidades políticas, sociales y económicas” es también un encuentro con la paz que ofrece el arte, el escape de la ficción.
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Cuando escribí este libro pensaba que no podía divididr mi realidad. Era como estar dividida en dos Paolas: la que se despierta en la mañana, va al trabajo a una oficina, salgo y voy con mis amigas a clase de baile, y luego llego a mi casa y leo un libro de una autora y luego me veo un capítulo de mi anime y me duermo. Pero cuando me sentaba a escribir, ya fuera un poema de la decepción o cualquier cosa, siempre, de alguna forma salían todas mis referencias de vida como mangas o canciones de Junior H, esas cosas que me atraviesan en ese momento”, comentó la poeta que sabe que la televisión y sus animes son remansos en los que la tristeza de los seres reales es menos que la de, por ejemplo, Shinji Ikari, de Evangelion, y en el que los problemas de todos son pequeños si se les compara con los de Guts, el protagonista de Berserk porque, como todos saben, “Guts sufrió más”.
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