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Redacción
Publicado el viernes, 23 de julio del 2010 a las 14:00
Eduardo García | Saltillo, Coah.- Con el objetivo de fomentar en los pequeños el interés por la ciencia y la tecnología, durante el verano, el Museo El Giroscopio imparte talleres que ayudan de manera dinámica a despertar en los niños su vocación por algún área de la ciencia, ya sea en física, química o biología, entre muchas otras opciones.
Tal es el caso de Alan Ray-mundo Rivera, que con apenas 13 años ya tiene definido lo que le gustaría estudiar como profesión, “quiero ser científico”, dice seguro de sí mismo, al tiempo que da una mordida a un trozo de apio que recién han cortado sus compañeros.
Alan, que también es voluntario en el museo, agrega que la ciencia es precisamente eso, aprender de los errores para mejorarlos, abrir nuestras mentes y avanzar paso a paso, ya que a su corta edad es consciente de que quizá no todos los niños quieran ser científicos cuando grandes, pero sí les garantiza que además de aprender dentro del taller se van a divertir.
“Eso es lo padre de estos talleres, que puedes experimentar al mismo tiempo que lo ves, y en este caso, que lo comes”, agrega Alan mientras Cindy Sarelly Victorino, la encargada de impartir el taller de ciencia y tecnología este verano, explica cuáles son las dinámicas que tienen para involucrar a los pequeños asistentes.
“Primero que nada tenemos una parte teórica, donde les decimos las fórmulas que utilizaremos para tal o cual experimento, por ejemplo; sabemos que a la mayoría de los niños no les gusta comer verduras, pero sí les explicamos cómo podemos hacerlas más apetecibles gracias a la ciencia, en este caso ácido cítrico y azúcar, y cómo hacerlo, los niños responden” explica.
Pero eso no es todo, pues parte fundamental del taller es enseñarles a los niños a cuidar del medio ambiente, a tomar conciencia del daño que se puede causar al planeta por la falta de conocimiento, y todo mediante juegos divertidos, recreando y ejemplificando lo que cada uno de nosotros podemos hacer para poner nuestro granito de arena utilizando productos reciclables.
“Todo es ciencia”, menciona Cindy en relación con que todo tiene un porque químicamente, y eso es precisamente lo que a los niños les interesa, que las ciencias tengan una utilidad, que se puedan ver, tocar, sentir, que las ecuaciones tengan un sentido. Como las plantas, que pueden absorber metales a través de filtros naturales, y ellos mismos (los niños) pueden ser testigos del proceso a través de la observación y el aprendizaje.
Y lo más importante del taller de verano es que éste no se termina con la temporada vacacional, ya que para los que mantengan el interés por seguirse cultivando, pueden pertenecer al Club de Amigos, que se reúne todos los sábados para seguir alimentando el gusanito de la sabiduría.
Además de las ganas de aprender y divertirse, para formar parte de los más de 30 niños de entre 6 y 13 años que cursan el Taller de Verano de Ciencia y Tecnología, lo único que debes hacer es colaborar con 30 pesos para gastos de materiales y asistir durante una semana de las 8:30 a las 13:30 horas.
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