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Grupo Zócalo
Publicado el viernes, 18 de octubre del 2024 a las 06:47
Saltillo, Coah.- A las 6:13 horas del 26 de diciembre de 1985, Guillermo Arriaga despertó con la creencia de que estaba por morir, mientras el auto en el que viajaba rodaba cuesta abajo varios metros.
En el accidente, el techo del vehículo se rompió y el escritor se golpeó el rostro con una piedra, lo que tuvo como consecuencia que se quebrara la nariz y sufriera amnesia, pero una certeza se instauró en su mente: no se podía morir, en buena medida, por la paternidad.
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Yo acababa de ser papá, tenía 35 años, Mariana era una bebé, Santiago no llegaba al año. Cuando tienes un accidente, te das cuenta de que te puedes ir en un segundo, yo no quería que mis hijos se quedaran huérfanos. Por eso escribí una historia pensando cómo se reconstruía mi familia sin mí”, recordó Arriaga en entrevista.
Aquella experiencia fue detonante de varios de sus guiones fílmicos que tienen como eje un choque, el segundo fue Amores Perros (2000), pero recién hoy se estrena en cines el primero de todos, A Cielo Abierto, donde plasmó ese temor de faltarle a sus hijos.
La historia, dirigida por Mariana y Santiago, arranca con un accidente automovilístico, donde un hombre y su hijo Salvador (Theo Goldin) son impactados por un tráiler; el padre muere, el hijo sobrevive con una cicatriz que le atraviesa el pecho, pero también con otra interna, al no poder perdonar al irresponsable que causó el choque.
El rencor lo comparte con su hermano Fernando (Máximo Hollander), lo que deriva en que tiempo después ambos muchachos emprendan, junto a su hermanastra Paula (Federica García), un viaje por carretera para buscar al trailero y conseguir venganza.
El autor de la novela Salvar el Fuego vendió los derechos de su guion a cambio de que le dejaran dirigirlo, pero sus productores siempre proponían a otras personas para tomar el rol.
El desacuerdo causó que aquella propuesta no progresara y se rodara hasta hace un par de años. Mariana y Santiago describen el filme como una ópera prima familiar: aunque han hecho cortos, es su primer largometraje y trataron de respetar las ideas de su padre.
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Hay miedos que no puedes entender hasta que no eres algo similar. Yo acabo de ser papá, conocer a mi padre y los miedos, preocupaciones e inseguridades que tenía es bien bonito porque lo veo más como un ser humano, cuando a veces lo veía para arriba”, detalló Santiago.
El filme, en buena parte rodado en Coahuila, estuvo en festivales como Venecia, Toronto y Morelia, donde Guillermo Arriaga ha confirmado que sus hijos hicieron un mejor trabajo que el que él pudo haber hecho, ya que enfatizaron elementos que él no vislumbró, como el peso de la mirada de los personajes, quienes toman decisiones extremas.
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Muchas veces, cuando alguien está en duelo, la gente le dice ‘ánimo, todo se cura con tiempo’ y la verdad es que no. Queríamos hacer una reflexión del duelo, de cómo es diferente y atraviesa de forma distinta a cada persona.
“Aunque es un tema universal, no tenemos un manual, no hay una forma de comportarse, de procesarlo, de avanzar, de seguir con la vida”, ahondó Mariana.
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