Negocios

Publicado el miércoles, 23 de octubre del 2024 a las 00:20
Ciudad de México.- Cada vez más los consumidores tienen presente la necesidad de que las empresas ejerzan acciones para cuidar el medio ambiente, con lo cual evitan ser parte del greenshifting, dijo experta.
La práctica de greenshifting se refiere a que las empresas más que concentrarse en generar un plan para reducir su impacto ambiental, animan a los consumidores a que adopten sus hábitos a que sean amigables con el medio ambiente, con lo cual pueden desviar su propia responsabilidad sobre el tema.
Por ejemplo, se estima que la industria de la moda produce 10 por ciento de las emisiones globales y 20 por ciento de las aguas residuales, de acuerdo con Ellen MacArthur Foundation.
Sin embargo, las áreas de mercadotecnia de algunas empresas alientan a que sus consumidores compren prendas con etiquetas donde destacan que son sustentables, pero como marca no hacen mayores cambios en sus procesos de producción.
Alejandra Espinosa, gerente de producto ESG y cumplimiento en CIAL Dun & Bradstreet, destacó en entrevista que ahora con una mayor circulación de información en redes sociales, y los llamados de los organismos internacionales hacía el cuidado del medio ambiente, los consumidores están más conscientes acerca de que las empresas deben jugar su papel en escalas mayores.
A la par que los compradores exigen que las empresas sean más responsables en el cumplimiento de estos temas, subrayó.
“
Cada vez hay mucha más información, entonces los mismos consumidores están más informados de cómo puede haber empresas que sí son responsables de un impacto negativo y obviamente también las herramientas como redes sociales ya exponen estos casos”, describió.
A nivel internacional, 59 por ciento de los consumidores hacen sus compras en favor de causas ambientales, de acuerdo con KPMG.
Además, la tendencia regulatoria sobre el cumplimiento de normas ambientales marca que cada vez más existan prácticas éticas en ese aspecto, agregó la especialista.
Indicó que si bien en el discurso las empresas pueden referir que desarrollan prácticas adecuadas, lo cierto es que si en los reportes que brindan a los inversionistas no se plantea, al final es esa información pesa para que decidan si siguen apostando su dinero a esa compañía.
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La empresa puede decir cualquier cosa, pero al final de cuentas los inversionistas van a decir que no seguirán invirtiendo en una empresa con una calificación mala en criterios ESG (Environmental, Social and Governance)“, destacó.
Así que entre las consecuencias para estas empresas es que perderían su reputación ante sus posibles inversionistas.
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