Por: Joel Martínez
Tanto el comunicado del Comité de Tasas de la Reserva Federal (FOMC, por sus siglas en inglés), como Jerome Powell en su conferencia de prensa de ayer, mostraron mucha empatía con Scott Bessent, el secretario del Tesoro del Gobierno de Donald Trump.
Digo que con Bessent, porque es con quien se reúne cada semana y es el secretario de Tesoro el que ha tomado la batuta en todo lo importante:
-Anuncia y coordina todas las reuniones de Estados Unidos con los países para los posibles acuerdos arancelarios.
-Es el interlocutor del trumpismo con los mercados financieros.
-Y forista para presionar a organismos internacionales como el FMI para que redefinan el papel de China, ya no como un país emergente, sino como un país desarrollado que no asume las reglas del mercado.
Un diagnóstico importante del FOMC es que no hay recesión, ni se ve de cerca, esto porque es una afirmación muy frecuente: ve un crecimiento económico sólido, pleno empleo y una inflación un poco alta.
El nuevo comunicado deja intacta la letra del anterior con referencia al empleo y a la inflación:
-“La tasa de desempleo se ha estabilizado en un nivel bajo en los últimos meses, y las condiciones del mercado laboral se mantienen sólidas”.
-“La inflación se mantiene algo elevada”.
Sólo modificó el discurso en cuanto al crecimiento de la economía:
-“Si bien las fluctuaciones en las exportaciones netas han afectado los datos, los indicadores recientes sugieren que la actividad económica ha continuado expandiéndose a un ritmo sólido”.
La Fed considera que la caída del PIB en el primer trimestre se debió a un fenómeno no repetible: unas exportaciones netas fuertemente negativas (ver En el dinero del 1 de mayo: “El FOMC frente a los efectos arancelarios”).
Es trascendental que el banco central no vea a la economía en destrucción o con daño estructural, como es frecuente oír o leer en explicaciones fáciles.
En lo que se refiere a la inflación, Powell considera que los aranceles propuestos son más altos de lo esperado y considera que es una política aún en desarrollo.
Sin embargo, con ese lenguaje críptico que caracteriza a la Fed, le “guiña un ojo” a Bessent:
-Abre una ventana a un buen resultado en materia de aranceles: “El Gobierno está negociando con muchos países sobre aranceles. Sabremos más con cada semana y mes que pase sobre dónde se aplicarán los aranceles. Y sabremos cuáles serán los efectos cuando empecemos a ver las consecuencias. Así que creemos que estaremos aprendiendo. No puedo decir cuánto tiempo tomará, pero por ahora parece que es una decisión bastante clara: esperar y observar”.
-En materia de inflación, considera un escenario en el que pueden tener efectos de una sola vez: “Los efectos sobre la inflación podrían ser efímeros, reflejando un cambio puntual en el nivel de precios”.
“Creo que el panorama subyacente de la inflación es positivo”.
“Pero hay mucho que desconocemos. Creo que estamos en buena posición para esperar y ver qué pasa. No tenemos que apresurarnos. Creemos que el costo de esperar es bastante bajo”.
Fue un discurso mucho más amigable para los mercados financieros, que no cierra la puerta a recortes de la tasa de los fondos federales relativamente cercanos.
De hecho, el mercado de futuros de los fondos federales se mantuvo optimista:
-Antes del FOMC esperaba cuatro recortes de 25 puntos base (pb) en 2025, empezando en junio.
-Después del FOMC espera sólo tres igual de 25 pb, pero ahora el primero sería en julio.
Podríamos decir que fue un comunicado monetariamente neutro, un gran avance con respecto a la línea dura que hasta hace dos semanas mantenía Powell.
Esto además es una buena noticia para Banxico, que bajará 50 pb en el comunicado del jueves 15 de mayo y prometerá otra bajada igual para el anuncio del 26 de junio.
La promesa prácticamente la adelantaron ayer en sendas entrevistas tanto la gobernadora Victoria Rodríguez, como Jonathan Heath, subgobernador del banco central mexicano.
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