Según el DSM IV, el manual de siquiatría, la ansiedad se asocia a inquietud o impaciencia, facilidad para fatigarse, dificultades para concentrarse, tensión muscular, irritabilidad o alteración del sueño.
La ansiedad suele ser una reacción normal ante una situación de peligro, incertidumbre o de amenaza. Tomada como una emoción más, es importante vivirla y no evitarla. Es importante que como padres identifiquemos si está pasando una etapa de ansiedad.
Vivir y no evitar. Porque 4 de cada 10 personas pueden experimentar los síntomas de ansiedad actualmente. La ansiedad es una emoción desagradable, comparable al miedo. La diferencia es que en el miedo podemos encontrar una causa, y en la ansiedad es más difícil reconocer lo que la detona.
¿Cómo funciona la ansiedad fisiológicamente? ¿Cómo funciona el sistema nervioso autónomo? Carola Grove lo explica de una forma clara y sencilla. El sistema simpático es la alerta (por ejemplo un evento: voy a cruzar la calle y casi me atropellan, me asusto…) y el sistema parasimpático es el que te relaja (relájate no pasó nada, lo malo ya pasó, casi te atropellaban).
Cuando vivimos pasando entre estos sistemas, hay mucho de miedo, inseguridad, alarma, sucesos de emociones extremas… y se nos habilita una facilidad para activar un exceso de tensión donde se altera la percepción, el proceso mental y el cuerpo… y a este le es imposible no explotar. O cuando atravesamos un evento traumático, podemos tener ataques de ansiedad recurrentes al recordarlo.
Por eso hoy quería compartirles esta herramienta maravillosa llamada “el abrazo de mariposa”. El abrazo de la mariposa es una técnica de estimulación bilateral autoadministrada muy eficaz para combatir los sentimientos de la ansiedad. La sicóloga Lucina Artigas desarrolló esta técnica durante su trabajo con sobrevivientes de desastres naturales, como el huracán Paulina.
Hoy en día, la terapia EMDR, la cual se enfoca en la desensibilización y reprocesamiento a través de ciertos movimientos oculares, utiliza esta técnica como parte del método para tratar traumas y otros eventos de condición mental.
Cómo se realiza el “abrazo de mariposa”:
Cruza los brazos. Entrelaza tus manos y cruza los brazos sobre el pecho, de forma que la punta de los dedos medios de cada mano queden debajo de la clavícula. Cierra tus ojos y respira suave y profundo.
Golpea suavemente. Realiza un suave golpeteo o toque rítmico en el pecho con los dedos y las manos, alternando entre la izquierda y la derecha. Intenta observar lo que pasa por tu mente y por tu cuerpo, sin cambiarlo, ni juzgarlo, permite darle salida.
Realiza respiraciones profundas. Mientras realizas el golpeteo, practica la respiración profunda y consciente, como si estuvieras respirando lentamente.
Aplica la técnica durante varios minutos. La técnica se puede aplicar durante varios minutos, incluso hasta 5-10 minutos, hasta que sientas que la ansiedad o la tensión emocional disminuyen. Te asombrará el efecto de calma que te dará.
Aprender recursos es tener herramientas. Y estas herramientas nos ayudan a reducir la ansiedad y el estrés. Está comprobado que la estimulación bilateral y la respiración profunda ayudan a calmar el sistema nervioso autónomo, disminuyendo la activación emocional y promoviendo la relajación.
También ayudan a atravesar el proceso de duelo o de trauma. Nos ayudan a procesar emociones y resignificar eventos dolorosos y nos proveen de cierta calma que nos hace sentirnos más conectados cuerpo y mente.
Esta técnica además la puedes hacer en cualquier lugar, en cualquier momento. Sólo regresa a ti y enfócate en hacerlo consciente. Detenerte y hacer cosas que te generen calma también es cuidar de ti.
Así que esta semana, a abrazarnos muy fuerte y a practicarlo. Aprovechemos este hermoso recurso para serenarnos y resignificar los eventos de ansiedad, dolor y trauma.
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