SIGUE INCREMENTÁNDOSE cada vez el número de personas, la mayoría de ellas jóvenes en condiciones de trabajar, pero también de menores de edad que parecen estar siendo manejados o explotados por adultos, que se apostan en el exterior de diversos negocios, desde supermercados hasta farmacias y muy especialmente en las tiendas de conveniencia para demandar ayuda económica.
CHIQUILLOS de unos nueve o diez años a los que la Procuraduría de las Niñas, los Niños y la Familia, Pronnif, no parece ver y adultos, muchos de ellos violentos cuando no se les da la ayuda económica que solicitan, a los que tampoco ninguna autoridad parece haber observado, están ahí a diario y algunos, como en ciertas tiendas de conveniencia que funcionan las 24 horas, hasta durante la noche.
NO POCOS incidentes se han dado entre clientes y algunos de esos tipos que se molestan porque no se les da el dinero que piden o porque se les reclama que están limpiando los vidrios de vehículos sin que sus propietarios lo autoricen.
OTROS, en venganza por no recibir propina, rayan las unidades.
LAS QUEJAS son diarias, pero queda más que claro que hasta ahora no se ha actuado en su contra y esto hasta donde se sabe, corresponde a los inspectores municipales…
Y HABLANDO de inspectores municipales, donde sí han mantenido un apretón de tuercas es en los bares y antros a fin de establecer el orden y el cumplimiento debido para que respeten los horarios de apertura y cierre, así como el que no se permita el ingreso y la venta de bebidas alcohólicas a menores de edad.
AHÍ LA verdad es que se han anotado un diez porque todas esas acciones permiten una mayor seguridad no sólo en ese tipo de negocios, sino en la ciudad en general…
ERA UN HOMBRE de avanzada edad, semiencorbado, de mirada tranquila y hablar firme, conocedor evidentemente de las huellas que deja la vida y cargando sin duda más de un costal de experiencias, el que en la barra de un tranquilo restaurante-bar, hizo un comentario por demás importante:
“EL DIVISIONISMO y la polarización nada bueno dejan ni en cualquier familia, ni en cualquier sociedad; tampoco en ningún gobierno, llámesele nacional, federal, estatal o municipal.
LAS DIFERENCIAS que no se manejan con inteligencia, tienden a complicarse y fortalecerse en lugar de que se llegue a acuerdos; los resentimientos y reproches sólo alimentan el odio y el odio termina por destruir todo, aun cuando no haya razones y te lleves de encuentro a todo lo que se te atraviese.
LO MÁS grave es cuando esto se da en gobiernos federales, estatales o municipales; el daño de irresponsables o equivocadas acciones que muchas veces no son cometidas con dolo; se rompe la unidad, se crea incertidumbre y se abre la puerta a la confusión.
PALABRAS más, palabras menos, aquel hombre continuó luego de dar un largo trago a su cerveza mientras pedía “unos nachos con queso y algo de carne”.
“LAS DIFERENCIAS, por mínimas que sean a veces las engrandecen la soberbia y el hambre de poder, pero dañan mucho, no sólo a los protagonistas sino a quienes los rodean; lo mejor es limar asperezas, aclarar malos entendidos, buscar soluciones y no complicaciones, fomentar la armonía, el trabajo y la unidad como debe ser en cualquier equipo deportivo y de trabajo donde con frecuencia, los “jugadores estrellas” son mal escogidos y al final son los que arruinan los objetivos que se buscan”.
ESO DIJO aquel hombre y se retiró tras pagar su cuenta; sólo agregó un: “Me llamo Artemio”…
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