Vida
Publicado el sábado, 18 de octubre del 2025 a las 10:50
Ciudad de México.- Un hombre casado tiene seis veces más probabilidades de separarse o divorciarse de su esposa poco después de un diagnóstico de cáncer o esclerosis múltiple que una mujer casada en la misma situación, según un estudio que examinó el papel del género en el llamado “abandono de pareja”.
Ana Sanz es responsable de Psicología de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC). Explica la brecha de género del abandono por factores como el cambio de rol en la pareja: las mujeres, convencionalmente proveedoras de cuidados, pasan a ocupar el papel de receptoras, hecho que descoloca sus dinámicas internas. “Se ha observado que cuanto más jóvenes son las parejas, más riesgo de ruptura existe ante el cáncer frente a las más asentadas”, sostiene.
El estudio confirmó investigaciones anteriores que situaban la tasa general de divorcio o separación entre pacientes con cáncer en un 11,6 %, similar a la de la población general. Sin embargo, los investigadores se sorprendieron por la diferencia en las tasas de separación y divorcio según el género: 20,8 % para las mujeres en comparación con el 2,9 % para los hombres.
“El género femenino fue el que se mostró más sólido en cuanto a negarse a una separación o divorcio en cada uno de los grupos de pacientes estudiados”, afirmó el Dr. Marc Chamberlain, de la División de Investigación Clínica, quien codirigió el estudio junto con el Dr. Michael Glanz, del Instituto Oncológico Huntsman de la Facultad de Medicina de la Universidad de Utah. Los resultados del estudio se publicaron en la edición del 15 de noviembre de la revista Cáncer.
El motivo por el que los hombres abandonan a sus cónyuges enfermos se puede explicar en parte por su incapacidad, en comparación con las mujeres, para comprometerse con mayor rapidez a cuidar de su pareja enferma y por su mayor capacidad para asumir las responsabilidades del hogar y la familia, según los autores del estudio.
Investigadores de tres centros médicos (Seattle Cancer Care Alliance, Huntsman y la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford) inscribieron a un total de 515 pacientes en el estudio y les realizaron un seguimiento de hasta cinco años.
Chamberlain, director del programa de neurooncología de la SCCA, explicó que los investigadores inscribieron a grupos de pacientes con cáncer y esclerosis múltiple para separar el impacto de las enfermedades oncológicas del neurológico.
El estudio también encontró correlaciones entre la edad y la duración del matrimonio y la probabilidad de divorcio o separación. Cuanto mayor era la mujer, mayor era la probabilidad de que su relación terminara. Sin embargo, los matrimonios más largos se mantuvieron más estables.
oncóloga en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, María Fernández Abad trata a pacientes de cáncer de mama. Redunda en el impacto que sufren las relaciones, vapuleadas por cirugías y tratamientos hormonales que, con frecuencia, se llevan cualquier atisbo de libido por delante.
La mujer “se llena de culpa”, porque los tratamientos que bloquean o reducen los estrógenos, como el tamoxifeno o los inhibidores de la aromatasa, disminuyen su deseo, provocan apatía, pereza y desgana. “Hay hombres que se adaptan, pero otros quieren volver a la normalidad después de las operaciones y la quimio. Y a veces no es posible”, añade la oncóloga. Estos fármacos, además, pueden provocar un aumento de peso en las pacientes. Más gasolina directa a la hoguera del desánimo y de la baja autoestima. “En ocasiones las cirugías afectan a la sensibilidad del pecho, que puede llegar a perderse totalmente”.
[Adaptado de un comunicado de prensa de Seattle Cancer Care Alliance].
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