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Publicado el martes, 28 de octubre del 2025 a las 04:15
Saltillo, Coah.- Mientras que hasta 70% de la decisión de localización de nuevas plantas depende del acceso a electricidad suficiente y de bajo costo, la región que comprende a Coahuila y Nuevo León enfrenta una serie de desafíos estructurales en su sistema eléctrico, con lo que podrían perderse potenciales inversiones.
Afirmó lo anterior Félix Rubén Lostal Martínez, ejecutivo de HLM Consulting & Engineering, quien subrayó que este es un factor crítico en ambas entidades, que aunque destacan en atracción de inversión extranjera, su infraestructura eléctrica muestra signos de saturación que comprometen el desarrollo económico.
Actualmente, precisó, la demanda diaria máxima en la Región Noreste (Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas) ronda los 9 mil 300 MW en días pico, mientras que la capacidad de generación instalada local apenas alcanza unos 12 mil MW (ALV, 2025). Esto deja un margen de reserva limitado para atender contingencias o nuevos consumos, sobre todo considerando que la demanda regional proyectada podría llegar a 12 mil 600 MW para 2028, es decir un aumento de 3 mil 300 MW respecto a los niveles actuales, según el Proesen (Secretaría de Energía, 2023).
Lostal Martínez detalló que, respecto al Sureste de Coahuila, ciudades como Saltillo y Ramos Arizpe se registran micro apagones semanales y es evidente la falta de disponibilidad eléctrica para nuevos parques industriales, pero otras regiones del estado generan grandes cantidades de energía, como Nava.
Señaló que en una economía cada vez más automatizada, la saturación de las líneas que transportan la electricidad hacia el sector industrial limita el aprovechamiento de su propia oferta. Esta situación ha provocado la detención de proyectos y pérdidas económicas para empresas manufactureras, afectando particularmente a los sectores automotor y de electrodomésticos. La participación de energías renovables continúa siendo reducida, sobre todo en el área sureste de Coahuila, lo que dificulta diversificar la matriz energética.
En el caso de Nuevo León, la zona metropolitana de Monterrey opera al límite de su capacidad de transmisión y distribución. El consumo eléctrico regional crece más rápido que la expansión de la red y la generación, lo que provoca que empresas que buscan instalarse reciban negativas de factibilidad.
Las consecuencias ya son evidentes: pérdidas productivas, daños en maquinaria, incremento de costos y una percepción de incertidumbre que puede reducir el atractivo de la región para la inversión extranjera.
El experto concluye que es urgente desarrollar estrategias para ampliar redes de transmisión y distribución, incentivar nuevas plantas de generación, especialmente renovables y fortalecer la planeación energética regional a fin de garantizar infraestructura eléctrica sólida y con ello, desarrollo económico sostenible.
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