Hay ciertas fechas que son críticas para cada uno, pero la época navideña es la que más nos hace recordar esas emociones y esos recuerdos de nuestros seres queridos que ya no están con nosotros. Aunque tu pérdida sea de años atrás, hoy puedes sanar y construir tus emociones.
Lucía Cuellar, sicóloga, explica que “La época de Navidad y fin de año se caracteriza por compartir momentos en familia, acercarnos a las personas más queridas, la realización de rituales y tradiciones familiares que han pasado de generación en generación. Cuando las personas han perdido a un ser querido, sienten de manera más fuerte este vacío al tener que pasar estos momentos en soledad y en algunos casos perder los rituales y tradiciones”.
El dolor está cerca de nosotros, pero muchas veces nos parece que los otros no pueden palpar nuestro dolor. La música, los adornos, cuánta gente sonriendo… nos hacen sentir que nadie puede estar sintiendo lo que estamos sintiendo mientras estamos en dolor. Y es necesario que recuerde que si estoy armando las piezas del rompecabezas de mi dolor, aun con eso, puedo asociarme un poco con esa alegría.
En medio del dolor, el ser humano nace y renace.
Puedes elegir lo que te dé serenidad; tomar pequeñas decisiones, no necesitan ser grandes. Elegir decorar o no, está bien. Puedo darme el permiso y validar lo que siento. Pero si me genera culpa y me molestan los colores, también es normal. Es posible albergar varias emociones… sentir alegría y tristeza al mismo momento. Podemos estar levemente tristes o levemente alegres. Nostalgia de recordar a nuestro ser querido, y añoranza de querer tenerlo.
Navidad es tiempo y es oportunidad, una oportunidad para renacer. Darnos el permiso de sabernos distintos, pues estamos en dolor, nos abre la puerta a ser compasivos con nosotros mismos. Aunque también esforzarme por algún regalo para compartir, nos permite compartir algo de amor con otro ser querido que sea doliente. Cada esfuerzo es parte de un homenaje del amor que existe con esa persona que hoy no está.
¿De qué manera puedes atravesar estas fechas complicadas aun en medio del dolor?
La Madre Teresa de Calcuta decía que había que desprenderse la piel del dolor para amar. La esencia de la Navidad es estar en compañía. Abrir el corazón, amar y dejarse amar. Las heridas nos vuelven sensibles. Recuerda que celebrar la Navidad no es una falta de respeto a los que se nos adelantaron, es recordar con amor todo lo que nos enseñaron. Abraza y camina estos días con el permiso de abrazar que estás en dolor y lo más importante, escuchar, asistir, y atender lo que te recarga el corazón.
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