Justo para cumplir el requisito legal sobre los tiempos, el Cabildo de Torreón aprobó por mayoría —con el rechazo de Morena y el PT— el presupuesto de egresos que se ejercerá el próximo año, así como el ajuste a sueldos y salarios de los empleados municipales.
Como la mayoría de regidores y síndicos, y ni qué decir del alcalde Román Alberto Cepeda, andan en modo vacaciones, la sesión fue cien por ciento virtual. De hecho, el último en registrar asistencia fue —atinó— el propio Robán.
Traen “buen” padrino
Quienes no andan de vacaciones y, por el contrario, incrementaron su presencia en las colonias son los morenistas Shamir Fernández y su esposa, la senadora suplente Rocío de Aguinaga Peraza. Literalmente andan desatados, repartiendo regalos al por mayor.
La duda que no deja dormir tranquilos a los propios morenistas —algunos visiblemente envidiosos— es de dónde sale el dinero para tantos apoyos. La pregunta es simple: ¿quién será el padrino?
Algo bien hecho
En el cierre del año, la petición reiterada de representantes del sector privado —dirigentes de cámaras empresariales como Canacintra, CMIC y el comercio organizado— hacia las autoridades municipales, en específico a la Dirección de Obras Públicas, a cargo de Juan Adolfo Von Bertrab, apunta a un solo reclamo: planeación.
A diferencia de 2025, para 2026 piden planes a corto, mediano y largo plazo sobre las obras que se ejecuten. Comerciantes y empresarios advierten que la ciudad no aguanta más colapsos viales, y menos cuando los provoca la propia autoridad por falta de visión. En síntesis, si van a hacer algo, que lo hagan bien.
Duda fastidiosa…
En el Ayuntamiento de Torreón hubo bono de fin de año. No para todos, pero hubo. La pregunta sigue en el aire: ¿de cuánto?
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