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Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 5 de enero del 2026 a las 04:16
Ciudad de México.- La apertura del mercado gasolinero en México inició formalmente en 2013 con la reforma energética, pero no fue sino hasta mediados de 2016 cuando el cambio se hizo visible en las calles. Ese año comenzaron a operar las primeras estaciones con marcas distintas a Pemex, dando inicio a una etapa de competencia inédita para un sector que durante décadas fue prácticamente monopólico.
Sin embargo, los cambios recientes al marco regulatorio y las exigencias en materia de trazabilidad de combustibles han reactivado la migración de estaciones privadas de vuelta a la marca Pemex.
La primera en aparecer fue Hidrosina, que en junio de 2016 inauguró su estación en la intersección de Paseo de la Reforma e Insurgentes, en la Ciudad de México. Ese mismo mes, en San Francisco de Campeche, abrió La Gas, marcando el surgimiento de un grupo gasolinero regional en el sureste del país.
Un año después, en marzo de 2017, BP se convirtió en la primera petrolera extranjera en traer su marca al mercado mexicano con una estación en la zona de Santa Fe. A partir de entonces, la entrada de nuevas banderas se aceleró y el mapa gasolinero comenzó a fragmentarse.
Para facilitar esa transición, la extinta Comisión Reguladora de Energía (CRE) estableció la regulación asimétrica de Pemex, un esquema que imponía reglas más estrictas a la petrolera estatal, desde transparencia en información hasta la apertura de su infraestructura logística para permitir condiciones de competencia.
Ese modelo regulatorio cambió en octubre pasado, cuando la Comisión Nacional de Energía eliminó la asimetría con el objetivo de liberar a Pemex de las obligaciones diseñadas para equilibrar el terreno frente a los nuevos jugadores. El ajuste coincidió con un momento de repunte para la marca estatal.
La apertura que no desplazó al líder
Hoy, el mercado muestra una recomposición clara. En México operan 14 mil 129 estaciones de servicio que suministran tanto combustible nacional como producto importado bajo marca Pemex o marcas privadas como Valero y ExxonMobil.
De ese total, 8 mil 817 estaciones operan bajo la marca Pemex al cierre de octubre, de acuerdo con la Fotografía del Sector Gasolinero en México elaborada por PetroIntelligence. La marca estatal concentra así cerca de dos terceras partes del mercado nacional.
La distancia frente a sus competidores es amplia. Mobil, la marca privada con mayor presencia, suma 701 estaciones, mientras que G500 ocupa el tercer lugar con 487 unidades. El resto del mercado se reparte entre decenas de grupos regionales y marcas internacionales.
Este liderazgo no es inercial. Responde a una estrategia trazada desde la Administración federal anterior, orientada al rescate de Pemex y a su reposicionamiento como la petrolera con mayor relevancia en el país mediante la recuperación de mercado frente a la participación privada.
Las cifras recientes reflejan esa política. En enero de 2025 operaban 8 mil 709 estaciones bajo la marca Pemex. Para octubre, la cifra había aumentado a 8 mil 817, lo que implica la incorporación de 108 estaciones en los primeros diez meses del año.
Este crecimiento no se explica únicamente por la apertura de nuevas gasolineras. En buena medida corresponde a estaciones que ya estaban en operación bajo marcas privadas y que decidieron migrar nuevamente a la marca Pemex.
Regulación, trazabilidad y regreso a Pemex
Desde el análisis del sector, la migración de estaciones hacia Pemex responde tanto a condiciones comerciales como a los cambios regulatorios recientes. “Sigue así, y de hecho se ha reforzado por el nuevo marco regulatorio. La tendencia de conversión a Pemex sigue, no solamente por su estrategia comercial, sino también por los cambios regulatorios en cuanto a trazabilidad; Pemex sí tiene ventajas en cuanto a trazabilidad”, explicó Alejandro Montúfar, CEO de PetroIntelligence.
Como empresa estatal, añadió, Pemex cuenta con procesos más claros para cumplir con las exigencias regulatorias. “Como es la empresa estatal, ellos tienen los procesos muy claros, y es muy probable que las estaciones que ahorita están en incertidumbre se vayan a Pemex, y así la petrolera va a obtener mayor participación en el mercado al cierre de este año y al inicio del próximo año”, dijo en entrevista.
El control sobre la trazabilidad de los combustibles se ha convertido en un factor clave de competencia. El mayor rigor en la supervisión ha elevado los costos de cumplimiento para muchos operadores privados y ha fortalecido la posición de quien controla gran parte de la logística nacional.
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