Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Incendio vehicular moviliza a Bomberos en Ciudad Madero Gael Calvillo, de Santos Laguna es llamado a Selección Mexicana Sub 17 Trabajador de escuela cae 2 metros al subir escalera en Gómez Palacio; fue hospitalizado de urgencia Construcción de vado de concreto brinda justicia social a vecinos de la Don Antonio Salinas Pliego manda mensaje desde la OEA en Washington: ‘México merece tener un buen gobierno’

Zócalo

|

Internacional

|

Información

< Internacional

| Foto: Especial

Internacional

Familias lloran muerte de seres queridos y destrucción de hogares tras ataques de EU a Venezuela

  Por Milenio

Publicado el lunes, 5 de enero del 2026 a las 17:16


Los vecinos afectados rescatan ollas, licuadoras, documentos, marcos de ventana, tras el despliegue militar que terminó en la captura de Maduro.

Caracas.- Un enorme agujero irregular en la pared de un edificio deja ver a vecinos cansados entre los escombros. Por esa tronera un hombre sacó el sábado de madrugada a su tía, gravemente herida en los bombardeos estadunidenses que llevaron a la captura del presidente depuesto, Nicolás Maduro.

Rosa González, una abogada de 78 años, era tía de Wilman González, con quien vivía en La Guaira, un estado costero vecino a Caracas y uno de los tres bombardeados por Estados Unidos.

No se murió aquí, murió en el hospital“, cuenta Wilman a la AFP. El brazo “le dolía”, y Rosa había recibido un impacto en el pecho que le impedía respirar.

Recuerda que estaba mirando su teléfono celular cuando ocurrió la explosión y salió disparado por los aires.

Fue tan inmensa” que “la puerta principal voló, la de madera voló, y me pegó contra la pared”, narra este pensionado de 62 años, aún en estado de conmoción. Tiene el ojo derecho morado, con suturas.

Su tía Rosa dormía en la otra habitación.

La llevamos allá al hospitalito y le pusieron oxígeno. Pero no aguantó el dolor” y murió, dice el hombre entre las ruinas.

“Muy sencilla, amable”

La policía se llevó el cuerpo de la mujer para practicarle una autopsia. Este lunes la velan en una pequeña capilla, el ataúd de madera con media tapa abierta. Familiares y conocidos la lloran en silencio.

Era una mujer muy sencilla, muy amable, tenía muchas amistades”, cuenta su hermano José Luis González, de 82 años, que se enteró por una llamada de su sobrino Wilman.

Eran cinco hermanos. Ahora solo queda vivo José Luis.

No debería haber sucedido en Venezuela una tragedia como esta, en un pueblo tan tranquilo”, lamenta.

Wilman González regresó a su edificio de viviendas populares, el Bloque 12, de fachada azul descolorada por el sol y ahora perforado por un misil.

Puertas y paredes demolidas, cristales rotos. La imagen dañada de una virgen sobre un pequeño altar le da la bienvenida.

Los vecinos incluso toman en la sala de Wilman pequeños trozos del proyectil. Las autoridades se llevaron otros pedazos más grandes.

Tras la explosión, “pensé que ya estaba muerto“, recuerda Wilman, que critica la poca asistencia que ha recibido del gobierno. “Dios, perdóname mis pecados“, dice que pensó.

Hoy se pasea entre los restos de lo que alguna vez fue su vivienda. Recoge pedazos de madera, los mira y los vuelve a lanzar al piso. Con un destornillador en mano evalúa si es posible rescatar un clóset. Todo es inservible.

Sus vecinos rescatan ollas, licuadoras, documentos, marcos de ventanas.

Eso lo he visto yo por televisión. Palestina, allá, Irak, toda esa gente. Aquí no”, dice este hombre de piel tostada.

Rescatarme a mí mismo”

El bombazo causó daños irreparables en ocho de los 16 apartamentos.

En el apartamento de su madre, César Díaz junta documentos y los guarda en un sucio bolso tejido.

Un vecino, Jesús Linares, cuenta cómo salvó a esta mujer llamada Tibisay, de 80 años, entre el desastre. Le muestra la sábana desteñida que usó para detener un sangrado en la cabeza antes de llevarla al hospital.

Estos eran sus zapaticos“, dice con incredulidad este bombero de 48 años, y señala una chancla de plástico huérfana, sin su par.

¡Guao! Tan grande que es todo y precisamente aquí, en la casa de mi madre“, dice César, de 59 años.

Esto le va a crear el trauma“, se lamenta, sudoroso y aún en estado de conmoción. “Para mí es rudo (difícil) llegar aquí y no verla sentada ahí en su butaca“, confiesa al borde del llanto.

Linares cuenta que con la poca compostura que le quedaba asistió a Tibisay y sacó a su propia madre de 85 años y su hija de 16 en pleno caos.

Traté de enfocarme como que si esto hubiese sido un sismo: mantener la calma y enfocarme en las vidas de ellas y socorrerlas”, cuenta este bombero de 48 años.

La policía se llevó el proyectil, pero las autoridades no aparecen para ofrecerles asistencia.

Tres décadas de servicio prepararon a Linares para “rescatar vidas“. “Esta vez lo que me tocó fue rescatarme a mí mismo, a mi familia”.

Información de Milenio.

Más sobre esta sección Más en Internacional

Hace 1 hora

Rusia rechaza un posible ataque de EU a Irán y las amenazas de aranceles contra sus socios

Hace 1 hora

Bill Clinton enfrenta desacato tras ausentarse de la audiencia sobre el caso Epstein

Hace 1 hora

Juez separa del caso a uno de los abogados de Maduro y niega nueva audiencia

Hace 2 horas

‘Lo más difícil está por venir’, dice Frederiksen sobre amenazas de EU por Groenlandia

Hace 2 horas

Presidente groenlandés dice que elige a Dinamarca antes que a Estados Unidos

Hace 2 horas

¡Con menos bebés! Francia tuvo más muertes que nacimientos durante 2025

Hace 3 horas

¡Decomiso histórico en España! Aseguran en altamar casi 10 toneladas de cocaína

Hace 4 horas

ONU pide ‘investigación independiente’ por muerte de Renee Good a manos del ICE en Minneapolis

Hace 4 horas

Hamás lamenta la inacción de la comunidad internacional mientras Gaza se inunda por las lluvias

Hace 4 horas

Cuba repatriará el jueves los cuerpos de los 32 militares que murieron en Venezuela

Hace 5 horas

Dinamarca confirma reunión con Rubio sobre Groenlandia y con JD Vance de anfitrión

Hace 5 horas

Con vigilia en la frontera, familiares de colombianos presos en Venezuela claman por su liberación