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Agencias
Publicado el jueves, 8 de enero del 2026 a las 14:08
Estados Unidos.- Si se considera la compra de Groenlandia sólo como una operación inmobiliaria, el precio estimado se sitúa en 2,76 billones de dólares, en torno al 9% del PIB de Estados Unidos. Pero la isla tiene además valor geoestratégico y por sus recursos
La compra de Groenlandia por parte de Estados Unidos “sería esencialmente una gran operación inmobiliaria”. Donald Trump lo ha repetido varias veces desde 2019, cuando por primera vez planteó la hipótesis de comprar la gran isla ártica a Dinamarca. Ahora que el presidente estadounidense parece más decidido que nunca a presentar una oferta a la actual propietaria, surge espontáneamente la pregunta: ¿cuánto vale Groenlandia?
Los intentos anteriores
Para responder, podría adoptarse un criterio histórico. Estados Unidos ya ha intentado dos veces comprar la isla. Tras cerrar la compra de Alaska a Rusia por 7,2 millones de dólares, en 1868 el secretario de Estado estadounidense William H. Seward consideró también adquirir Groenlandia e Islandia por 5,5 millones, pero nunca llegó a presentar una propuesta formal.
Quien sí lo hizo fue en 1946 el presidente Harry Truman, que ofreció 100 millones de dólares en lingotes de oro para convencer a Dinamarca de que le vendiera el territorio. Sin éxito. Esa suma equivaldría hoy a unos 1.600 millones de dólares, estima el American Action Forum, un think tank de centro-derecha. Pero sería más correcto actualizarla en proporción al PIB estadounidense de 1946 y de 2025, con el resultado de que Trump debería poner sobre la mesa unos 12.900 millones de dólares para igualar la propuesta de Truman.
Los recursos mineros
Sin embargo, respecto a 1946 las condiciones productivas han cambiado profundamente, de modo que el ‘precio’ de Dinamarca debería tener en cuenta el valor de Groenlandia para la economía estadounidense y mundial. Se estima que la isla alberga recursos minerales por valor de 4,4 billones de dólares: unos 1,7 billones en petróleo y gas —cuya extracción está hoy prohibida por razones medioambientales— y 2,7 billones en otros minerales, entre ellos las valiosísimas tierras raras.
No obstante, la explotación de estas reservas dista mucho de ser sencilla a la vista del clima hostil, la escasez de mano de obra y la falta de infraestructuras: menos del 2% del territorio de Groenlandia está sujeto a licencias de explotación minera. El American Action Forum estima, por ello, que el valor actual de los recursos minerales explotables de la isla ronda los 186.000 millones de dólares. Una cifra que, sin embargo, no tiene en cuenta la posibilidad de que, una vez propietarios, los Estados Unidos de Trump aceleren a fondo la industria minera y petrolera al grito de “Drill, baby, drill”.
La posición estratégica
Además de por los recursos mineros, Trump quiere Groenlandia también por razones geopolíticas. “La necesitamos para nuestra seguridad”, ha dicho, aludiendo a su posición estratégica en el Ártico, que con el deshielo y el progreso tecnológico se está convirtiendo cada vez más en un terreno de confrontación entre grandes potencias: China, Rusia y, precisamente, Estados Unidos.
¿Cómo poner precio a este componente extraeconómico, pero de seguridad y militar? Si de verdad la compra de Groenlandia es una operación inmobiliaria, sostiene el think tank, lo lógico es valorar la isla con los criterios de ese mercado. Si Estados Unidos tuviera que comprar todos los edificios existentes en Islandia —un país similar a Groenlandia por su posicionamiento geoestratégico— debería desembolsar 131.000 millones, es decir, 1,28 millones por kilómetro cuadrado. Aplicando este valor a todo el territorio groenlandés, se llegaría a un precio total de 2,76 billones de dólares [casi 2,4 billones de euros], cerca del 9% del PIB de Estados Unidos y del 7% de su deuda pública.
El precio de Luisiana
Una suma enorme, pero no fantasiosa, si se observan los precedentes históricos. Para comprar a Francia Luisiana —de un tamaño equivalente a una vigésima parte de Groenlandia— en 1803, por ejemplo, Estados Unidos gastó 15 millones, una cifra equivalente al 3% del PIB de entonces y a 890.000 millones de dólares actuales.
Mucho más ventajosas para Estados Unidos —especialmente si se comparan con su rentabilidad futura— fueron las compras de Florida a España en 1819 (5 millones, el 0,68% del PIB), de Alaska a Rusia en 1867 (7,2 millones, el 0,09% del PIB) y de las Islas Vírgenes estadounidenses, vendidas precisamente por Dinamarca por 25 millones (el 0,04% del PIB) en 1917.
El derecho internacional
Estos precedentes se remontan, sin embargo, en gran medida a una época en la que los territorios eran considerados en el derecho internacional un bien negociable y, por tanto, susceptible de compraventa (algo que, por cierto, podía en cierta medida facilitar la conclusión de guerras o evitar su estallido).
La afirmación de los Estados-nación, del principio de soberanía y del de autodeterminación de los pueblos hacen que la idea de Trump de comprar Groenlandia parezca fuera de su tiempo o, al menos, mucho más difícil de encajar en un contrato bilateral de compraventa. No en vano, en su comunicado conjunto, Italia, Francia, Alemania, Reino Unido, Dinamarca y España han señalado que “Groenlandia pertenece a su pueblo: corresponde a Dinamarca y a Groenlandia, y solo a ellas, decidir sobre las cuestiones que les conciernen”.
EFE, El Mundo
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