Arte

Publicado el sábado, 14 de marzo del 2026 a las 04:04
Saltillo, Coah.- “Popurrí es un libro autobiográfico en el sentido de que habla de mí”, dice el poeta Julio Mejía III, “pero no en el sentido solemne de hablar de mi vida, sino de lo que me ha formado”, por ello su poemario más reciente se deja llevar por el humor a través de referencias pop, pero también intelectuales, pastiches de diferentes temas, collages y renovaciones de juegos lingüísticos que conforman un título “que es un autorretrato, un dibujo de mí mismo pero sin que aparezca yo en la imagen”.
Editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León, Popurrí es, como lo dice su nombre, una mezcla de todo. Un juego de posibilidades infinitas en la que la palabra funge como herramienta para explorar páramos conocidos: la coca-cola, McDonalds y el Pollo Feliz, por ejemplo. Recuerdos de un “niño que nació en los 90. Porque el libro está lleno de eso, de lo que he visto en la televisión, pero también de lo que me ha llenado, literalmente, en la comida”, apunta Mejía III quien nació en Torreón, en 1991, pero ahora vive en Monterrey en donde se formó en Letras Hispánicas, carrera que se nota también en las referencias cultas que conforman el otro pilar de Popurrí.
Miguel de Cervantes y Sigmund Freud, la secuencia numérica de Fibonacci y demás son algunas de esas ideas “de la alta cultura” que llenan, a la par, el poemario.
Eso crea una tensión que jala hacia uno u otro espectro, y que termina resolviéndose, de forma usual, con una risa de buen humor.
Así, Popurrí puede leerse como una propuesta poética en la que Mejía III, explora, crítica, confronta y se pone de acuerdo con un mundo que está lleno de información. De la misma forma que el pensador italiano Umberto Eco hizo con su ensayo Apocalípticos e Integrados.
En este, el autor de El Nombre de la Rosa aborda dos posturas contrapuestas sobre los derroteros de la Cultura: por una parte están aquellos “apocalípticos”, los que declaran la muerte de la misma, mientras que los “integrados” con aquellos que ven en esa cultura masificada la integración de todo.
Mejía III agrega que “sí hay un poco de Eco en el libro, pero creo que es inconsciente. La discusión sobre qué es alta o baja cultura, que yo no creo que haya distinción aunque socialmente sí la hay, siempre está ahí presente. Pero Popurrí, si bien ‘integra’ esas dos vertientes, lo hace a partir de mí, porque es mi experiencia vital, son mis referentes, lo que me ha formado a lo largo de mi vida. Es un libro divertido por eso”, explica el también autor de Balón de Oro, un poemario sobre el futbol.
Es a partir de ahí que el libro de Mejía III se convierte en un artefacto que busca, precisamente, eliminar las jerarquías de estos dos lados de lo cultural. Por ello en el libro no hay divisiones, sino textos que continúan unos a los otros. Poemas que unen, a través de un elemento único, lo libresco y lo popular.
Así, ejemplifica, con un poema que, justamente, homenajea a Umberto Eco en el que escribe “Apocalíptico / (técnico a pesar de su apelativo rudo) / se prepara para el debate con rigor metodológico:/ documenta sus fuentes/ en formato APA/ y estructura argumentos (…) mientras disfruta una copa de vino/ (gran reserva 1964)/ y una sonata para piano de Beethoven.
Para rematar escribiendo: “Integrado/ (rudo a pesar de su apelativo técnico)/ lee historietas de superhéroes,/ toma refresco de naranja/ y escucha rock alternativo/ en lugar de hacer la tarea para el debate;/ pero no se preocupa porque lleva una silla plegable/ —por si acaso”.
Por eso, entre cómics como Batman y Death Note, con villanos de libros como Drácula y El Gran Hermano, el mundo del meme y el universo de la Ilíada, entre detectives de cine noir y vaqueros del western que fuman cigarros en el desierto, Julio Mejía III se permite reírse. “De mí mismo y de la cultura, y de lo que me gusta, porque el buen humor también es poesía”.
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