Por: Luis Alejandro Flores Espinoza
Uno de los productos más representativos de la cocina mexicana atraviesa nuevamente un periodo de fuerte encarecimiento: el jitomate. Durante las últimas semanas, consumidores en distintas regiones del país han observado precios que en algunos mercados superan incluso los 70 y 80 pesos por kilogramo, impactando directamente la economía familiar y elevando las presiones inflacionarias en México.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el jitomate ha sido uno de los productos con mayor incidencia en la inflación durante 2026. Tan sólo en abril registró incrementos mensuales cercanos a 20% y, en términos anuales, el aumento superó el 120%, convirtiéndose en uno de los alimentos con mayor alza en todo el país.
Factores climáticos y menor producción
Las altas temperaturas, sequías en ciertas regiones agrícolas y cambios bruscos en el clima han afectado las cosechas. El jitomate es altamente sensible a las condiciones ambientales y cualquier alteración reduce la producción disponible en el mercado.
A ello se suman problemas sanitarios y afectaciones en algunas zonas productoras del país, lo que ha disminuido temporalmente la oferta nacional.
Incremento en costos de producción
Los agricultores también enfrentan mayores costos en fertilizantes, combustibles, transporte y energía eléctrica. El contexto internacional, marcado por tensiones geopolíticas y aumentos en energéticos, ha elevado significativamente los gastos operativos del campo mexicano.
Cuando producir cuesta más, inevitablemente el precio final para el consumidor también aumenta.
Inflación alimentaria
El problema del jitomate refleja además un fenómeno más amplio: la inflación en alimentos. Frutas y verduras han mostrado incrementos importantes durante los primeros meses de 2026, afectando especialmente a las familias de ingresos medios y bajos.
En México, los alimentos representan una parte importante del gasto familiar. Por ello, cuando productos básicos como jitomate, chile, cebolla o papa suben de precio, el impacto se siente inmediatamente en fondas, restaurantes, hogares y pequeños comercios.
¿Cómo afecta a Coahuila y a la Región Sureste?
En estados como Coahuila, donde gran parte de los alimentos frescos proviene de otras entidades, el efecto puede sentirse aún más debido a los costos logísticos y de transporte.
Además, en ciudades como Saltillo y la Región Sureste, el encarecimiento de productos básicos afecta directamente a restaurantes, taquerías y negocios de comida, que enfrentan el dilema de absorber el aumento o trasladarlo al consumidor final.
Aunque algunos productos han mostrado reducciones temporales en precio, especialistas consideran que la volatilidad en alimentos continuará durante buena parte del año, especialmente si persisten factores climáticos adversos y presiones internacionales sobre combustibles y cadenas de suministro.
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