Piedras Negras
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Grupo Zócalo
Publicado el domingo, 10 de mayo del 2026 a las 04:11
Piedras Negras, Coahuila.- Madre, origen, presencia y sentido. Hay palabras que no se agotan en su definición y “Madre” es una de ellas, afirmó el Dr. Jesús Martín Cepeda Dovala.
No es sólo un vínculo biológico, ni un rol social, es en términos filosóficos, aseguró el catedrático, “una categoría fundante de la existencia humana; es allí donde comienza la vida y comienza también una relación que no se elige, pero que determina profundamente la forma en que habitamos el mundo”.
Desde la antigüedad, pensadores como Aristóteles entendían que “el ser humano es, por naturaleza, un ser relacional; no existimos aislados; somos en función de otros”.
Y si hay una relación que inaugura todas las demás, es la materna. dijo; “no es exagerado afirmar que la madre es la primera mediación entre el individuo y la realidad”.
Antes de conocer el lenguaje, “el mundo ya nos ha sido interpretado por ella, en su cuidado, en su mirada, en su silencio incluso”, agregó.
Pero la maternidad no se limita al acto de dar vida, porque esto es un sentido más profundo, implica sostener, formar y, sobre todo, renunciar, y aquí es donde la reflexión se vuelve necesaria; ser madre es, en muchos casos, ejercer una forma de sacrificio constante que rara vez se reconoce en su justa dimensión.
Es una época donde se celebra la autonomía individual como valor supremo, la maternidad nos recuerda que hay formas de grandeza que pasan por la entrega.
La figura materna representa una ética vivida, no teorizada. La madre no necesita construir un sistema filosófico para comprender su deber, lo encarna, porque su existencia cotidiana es una respuesta constante a la vulnerabilidad de otro ser humano.
Y en esa respuesta se define su grandeza, sin embargo sería simplista idealizar la maternidad sin reconocer su complejidad; aunque no todas las historias son perfectas, ni todas las madres responden a ese ideal elevado.
Pero precisamente ahí radica la profundidad del tema, la maternidad no es una categoría uniforme, sino una realidad atravesada por contextos, decisiones y circunstancias; aun así, el principio permanece, porque quien asume el rol materno, en cualquiera de sus formas, participa en la tarea más antigua y más exigente de la humanidad “formar a otro. En tiempos donde lo inmediato domina, la maternidad opera bajo otra lógica, la del largo plazo. Una madre invierte años (a veces décadas) sin garantía de resultados inmediatos.
Educar, cuidar, corregir, acompañar, todo eso pertenece a un horizonte de sentido que no se mide en el corto plazo, y eso, es una cultura obsesionada con la inmediatez, es así un acto de resistencia.
Desde una perspectiva más existencial, podríamos decir que la madre introduce al ser humano en el drama de la libertad, no sólo da la vida, enseña a vivirla.
Y en ese proceso hay una tensión inevitable, formar sin poseer, guiar sin imponer, amar sin condicionar.
No siempre se logra, pero cuando se logra, se convierte en uno de los actos más elevados de la condición humana.
La figura materna ha sido, históricamente, una de las más invisibilizadas en términos de reconocimiento real, se le celebra en fechas específicas, pero se le exige todos los días, se le agradece con palabras, pero se le mide con resultados.
Y sin embargo, sigue siendo uno de los pilares más estables de la sociedad. No por decreto, sino por hechos.
Hoy, al conmemorar el Día de las Madres, no se trata únicamente de felicitar, se trata de comprender.
Comprender que detrás de cada madre hay una historia de esfuerzo, de decisiones difíciles, de renuncias silenciosas, y que en muchos casos el impacto de esas decisiones no se ve de inmediato, pero define generaciones.
Decir “gracias” puede parecer insuficiente, pero sigue siendo necesario; no como un acto automático, sino como un reconocimiento constante.
Porque al final del día, todos (sin excepción) hemos sido atravesados por la presencia de una madre, ya sea en su forma biológica, adoptiva o simbólica.
La maternidad no es perfecta, pero es esencial; no es fácil, pero es indispensable. Y en un mundo que cambia constantemente, sigue siendo una de las pocas realidades que mantiene su valor intacto.
Feliz Día de las Madres. “Ser madre no es sólo dar vida, es sostenerla cuando aún no sabe sostenerse y soltarla cuando ya puede caminar”.
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