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La Jornada
Publicado el lunes, 11 de mayo del 2026 a las 18:31
Hong Kong.– La industria automotriz china consolidó en abril una marcada dualidad operativa: mientras sus exportaciones alcanzaron niveles récord, el consumo dentro de sus fronteras cumplió medio año en retroceso. Según datos de la Asociación China de Fabricantes de Automóviles (CAAM), las ventas al exterior de vehículos de pasajeros crecieron un 85% interanual, sumando un total de 796,000 unidades.
El motor de este crecimiento han sido los vehículos de nueva energía (eléctricos e híbridos enchufables), cuyas exportaciones se dispararon un 120%, alcanzando las 420,000 unidades. Este repunte responde a una estrategia agresiva de expansión de marcas como BYD y Geely Auto, que no solo ganan terreno en mercados extranjeros, sino que ya construyen fábricas en Europa y Latinoamérica para asegurar su capacidad de producción.
En regiones como Australia, el impacto es evidente: uno de cada seis vehículos vendidos en abril fue eléctrico, con BYD posicionándose como la segunda marca más popular, solo detrás de la japonesa Toyota.
Contrario al éxito global, el mercado doméstico chino —el más grande del mundo— atraviesa un periodo de estancamiento. En abril, las ventas internas cayeron un 25.5%, registrando apenas 1.3 millones de vehículos. Este descenso, el sexto consecutivo, se atribuye a:
– Recorte de subsidios: El fin de los incentivos gubernamentales para el cambio a vehículos eléctricos.
– Incertidumbre inmobiliaria: La crisis prolongada en el sector bienes raíces ha mermado la confianza del consumidor.
– Competencia feroz: Una saturación del mercado que obliga a las empresas a una carrera tecnológica constante.
El panorama para las automotrices chinas enfrenta un punto de inflexión diplomático esta semana. Se espera que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, visite Pekín para reunirse con su homólogo Xi Jinping.
La industria sigue de cerca estas conversaciones, especialmente tras el bloqueo impuesto en 2024 con aranceles del 100%, lo que ha impedido la entrada de vehículos chinos al mercado estadounidense. Paralelamente, Pekín mantiene negociaciones con la Unión Europea y Canadá para evitar barreras comerciales similares.
Analistas de S&P Global Ratings sugieren que el contexto bélico en Irán, que ha elevado los precios de los combustibles a nivel global, actuará como un catalizador para la adopción de autos eléctricos.
” “Los altos precios del petróleo incentivarán a los consumidores a optar por la electrificación, lo que beneficiará directamente las exportaciones chinas”, señaló la analista Claire Yuan.
Bajo este escenario, consultoras como AlixPartners estiman que las exportaciones totales de China cerrarán el 2026 con un incremento del 20%, consolidando al Sudeste Asiático y los mercados emergentes como sus principales baluartes comerciales.
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