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| Amarga Navidad funciona como una película en la que las historias suceden dentro de otra historia.

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Cine para fin de semana: “…‘de un solo golpe’, dulce”

  Por Grupo Zócalo

Publicado el sábado, 30 de mayo del 2026 a las 04:05


Llega Amarga Navidad, la nueva película del cineasta español Pedro Almodóvar, a pantallas saltillenses

Valdemar Ayala Gándara | Saltillo, Coah.- En un lugar de La Mancha, ¿qué fue primero? ¿La gallina de la ficción, o el huevo de la metaficción?

De fragilidades y bifurcaciones, de tanteos y medios tonos, va el más reciente filme de Almodóvar, donde engañosamente ensaya posibilidades de melodrama sin demasiado brío y convicción, esbozando personajes casi protagónicos que de un plumazo pasan a la discreción de secundarios, por el pulso de una progresión narrativa sobre todo expositiva y esquemática que no parece digna de aplauso hasta que deviene de pronto –hacia el cierre del metraje– furioso zapateo de flamenco sobre un cable tensado en el vacío o triple salto mortal invertido en posición, es decir, arriesgado ensayo crítico de metaficción que detona la doble narrativa sostenida desde el inicio de la(s) historia(s), con paralelismos entre la que es producto del proceso de trabajo de Raúl (Leonardo Sbaraglia), autor consagrado –pero algo constipado– y alter ego de quien firma este filme-matryoshka, director y guionista que escribe en 2026 un nuevo libreto donde cuenta la historia de Elsa (Bárbara Lennie), colega suya imaginada que se busca a sí misma en la recuperación de un oficio anestesiado por el business de la publicidad, y quien trata de fortalecerse con la cercanía de sus afectos femeninos, solidarizándose con sus pérdidas hasta encontrarse ella misma de nuevo a través de la vena para escribir en 2004 otra vez –¡aleluya!– un nuevo guion creativo –potencialmente “de culto” o algo más– donde ficción y vida erupcionen juntas bajo el riguroso y volcánico entorno de la isla Lanzarote, alternando la presencia nerviosa de amigas atrapadas en dolores similares y distintos –primero Patricia (Victoria Luengo), casada con un cabrón y que ha llevado con ella a su hijo; después Natalia (Milena Smit), quien años antes perdiera al suyo–, mientras que Elsa aprovecha el viaje para hacerle frente a su duelo propio y de orfandad, no confrontado un año antes y, por ello, alejándose unos días –tal vez muchos, tal vez pocos– de su novio Bonifacio (Patrick Criado), apolíneo stripper y bombero dedicado –espécimen singular muy al gusto del imaginario del realizador manchego–, quien acaba resultando prescindible por obra y gracia de los caprichos del libreto algo inconsistente que está creando Raúl, según le hace ver, con certero filo y coraje, su “mejor lectora”, Mónica (Aitana Sánchez-Gijón), exasistente y ahora feroz antagonista, lesbiana herida que “ve moros con tranchetes”, mas con algo de razón, y que espolea al exjefe con su crítica, saliendo este robustecido de ese duelo en el muy madrileño Parque del Retiro, avivado el guionista como fénix por el combustible del naciente reto creativo que le ha de inyectar sobrada enjundia no a uno ni a dos, sino a los tres guiones que se han entretejido hasta aquí con sus logros y carencias, con sus ecos y latencias: el que escribe el alter ego –Raúl–, el que crea Elsa en Lanzarote, y el que cuenta hecho filme Almodóvar, con final abierto a una “promesa” –ficticia– de continuidad, que Elsa y Natalia esperan con cómica impaciencia no disimulada, mientras miran expectantes a su espectador-creador (y en ese eje, a nosotros), quien a su vez mira el monitor de su lap top buscando las palabras que insuflen vida a su trama y dicten lo que sigue, a ver qué rumbo toma la ficción al reimaginar el relato entre sus manos de autor enfebrecido y en pleno proceso de tallereo y reescritura a partir de las notas manuscritas poco antes en las caras blancas de las hojas donde se imprimió la versión del primer borrador, hasta que el inicio de los créditos finales de Amarga Navidad –la película de Pedro Almodóvar por la que pagamos un boleto– nos anuncia el lento y cruel regreso al mundo, no sin antes cerrarse la obra sobre sí misma dando un golpe de genio que no vimos venir pero que vamos a rememorar con apetito receptor por un buen tiempo, hasta la siguiente Navidad y aún más…

 

 

Mírala:

Amarga Navidad

Pedro Almodóvar

España, 2026

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