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Dos paradigmas

Por ATL DEL DESIERTO

Hace 4 meses

Ayer domingo salimos a votar los coahuilenses para elegir funcionarios de cartón, pero era significativo por el aplastante poder del inicuo proyecto populista estatista que ha llevado al límite a nuestra sufrida nación.

Desde que recuerdo, sabemos que hay dos verdades absolutas: una, que en México siempre gana quien decide quiénes son dueños del PRI; y la segunda, que los procesos electorales se ganan con dinero.

Por el primer paradigma, en el dos mil ganó Vicente Fox; el sacrificar a Labastida fue decisión del verdadero grupo en el poder. En el dos mil seis, con una enorme escisión en el PRI por las trampas de Madrazo, no funcionó la maquinaria electoral priista y, con una campaña singular en la que se exhibía la sabiduría de los candidatos, el entonces “peje” (hoy “don Mojón” y próximamente “cuacha”), que siempre fue un notorio ignorante, salió muy mal acreditado y perdió espectacularmente, derrota nunca aceptada por su recua.

En el dos mil dieciocho, evidentemente hubo un intercambio de impunidades por la victoria del triste personaje. En ese año, las maquinarias electorales no funcionaron, especialmente en Coahuila. Quienes tenemos amigos intensos militantes del partido sabemos que la maquinaria incluye mucho trabajo de campo, aun fuera de temporada electoral; trabajo de campo por las familias de los priistas que, con teatral gesto, visitan barrios de otro nivel, repartiendo folletería, ofrendas e invitando a votar por el candidato; casas de campaña que otorgan desayunos y transporte a las casillas; y acinturados mapaches que observan y controlan el proceso de votación. Todo eso fue escaso o ausente en 2018 y 2024.

Por eso fue evidente que se encogieron de hombros con la derrota de Xóchitl Gálvez, dando paso al desastre que vivimos actualmente.

Cierto es que en esta derrota influyó la creciente división entre facciones morenistas.

Acepto que tuve pavor de que vendieran sus grupas los priistas coahuilenses en este evento.

Hasta yo me equivoco.

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