Empecemos a comentar la mala noticia, desafortunadamente nos referiremos una vez más a las manifestaciones de estudiantes en Francia, que parecen no cesar y cuyas demandas incluso se han incrementado. Demandas válidas (exigen más recursos, denuncian la insalubridad de los edificios, la falta de reemplazo de los profesores, sobre todo en barrios populares, y las desigualdades para la preinscripción en el primer año de educación superior), y yo diría que hasta loables, ya que no obstante se trata de preparatorianos que no rebasan los 18 años, cuando los entrevistan, sus argumentos por sus derechos son sólidos, justos y a veces hasta más elocuentes y vigorosos que los que expresan sus mayores en relación con su movimiento. El martes volvieron a salir a las calles, llevando sus pancartas con una explosión de slogans, sumamente creativas y hasta chistosas, escritas con frases célebres de escritores y poetas: “Mañana al amanecer me manifestaré (o iré a la manifestación)”, Victor Hugo, poema escrito en memoria de su hija Léopoldine. “Bloqueo, luego existo”, frase que parodia a Descartes: “Pienso, luego existo”, se refiere justamente a los bloqueos en las calles. “Six-seven”, como una apropiación del meme juvenil viral; además del famoso “Bismillah, c’est les tenebres”, refiriéndose a las tinieblas que representa la policía, la cual, por cierto, no comprende nada de estos códigos estudiantiles de la Generación Z.
Según el maestro y doctor en Literatura Mathieu Roger-Lacan, utilizan este lenguaje porque lo han aprendido en el Liceo. Su creatividad política y su léxico así lo han demostrado en sus manifestaciones. “Esta efervescencia semiótica atestigua una cultura propia de la Generación Z. Y sin duda, la escuela… es el único lugar en el mundo donde verdaderamente se trabaja la relación con el lenguaje para poder adquirir suficiente dominio para después ser libres”.
Hasta el 13 de octubre, se reportaban más de 200 alumnos y más de 800 policías heridos. Hemos de decir que la violencia de la policía causa aún más violencia. Por ejemplo, en Metz se abrió una investigación por un video en que un policía somete en el suelo a una alumna de 14 años y algunas crónicas dicen que “la toca”.
El próximo sábado 17 saldrá de la Bastilla una marcha titulada: “Jaunes et jeunes” (amarillos, por los chalecos amarillos, y jóvenes), fecha que coincide con la conmemoración del 17 de octubre de 1961 (en referencia a la Masacre de París, una violenta represión policial contra manifestantes argelinos), y luego vendrá la gran jornada interprofesional de la huelga el próximo 5 de noviembre, cuya convocatoria está hecha por cinco sindicatos a trabajadores del sector público y privado.
Vayamos ahora a lo que me parece muy buena noticia, aunque para muchos franceses tal vez no lo sea. El domingo fue nombrado Raphaël Glucksmann -quien cumple 47 años hoy- como candidato a la Presidencia en 2027 del Partido Socialista, Place Publique y la Izquierda Republicana. Obtuvo el 66.17% de los votos en la primaria socialdemócrata. Ganó sin necesidad de la segunda vuelta, frente a otros cuatro aspirantes. Él está por las demandas de los liceístas y comprende su desesperación, aunque claro, condenó la violencia.
Raphaël (me permito llamarlo por su nombre porque es muy joven), además de ser muy bien parecido y alto, y hablar perfecto español, estudió Ciencias Políticas, es hijo del filósofo André Glucksmann (1937-2015), quien fuera maoísta en mayo de 1968 y más tarde uno de “los nuevos filósofos”, críticos feroces del totalitarismo soviético. La familia de Raphaël es judía askenazi de Europa del Este. Su madre es Françoise Glucksmann, hija de la filósofa Jeannette Colombel. Su primera esposa fue Eka Zguladze, política georgiana que llegó a ser viceministra del Interior en Georgia y después en Ucrania. Con ella tuvo un hijo, Alexandre. Su pareja actual es la espléndida periodista, muy reconocida, Léa Salamé, nacida en Beirut y con quien tiene un hijo llamado Gabriel. Léa dejará de conducir su noticiero de France 2 mientras dure la campaña.
Hay que decir que las encuestas le dan entre el 11 y 13 por ciento. Marine Le Pen encabeza con 31 y 36 or ciento. Y Mélenchon todavía lo supera con 16%. El reto de Raphaël es convertirse en el voto útil de la izquierda antes de la primera vuelta del 18 de abril.
Por lo pronto, como ciudadana francesa, ya tiene mi voto.
Notas Relacionadas
Hace 23 minutos
Hace 59 minutos
Hace 1 hora
Más sobre esta sección Más en Nacional