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Publicado el sábado, 20 de junio del 2026 a las 04:03
Madrid, Esp.- “Miguel Hernández fue una víctima de la dictadura, que por puro interés le conmutó la pena de muerte para evitar otro caso como el de la repercusión que tuvo el asesinato de García Lorca”, dijo a EFE el historiador Mario Amorós, autor de la biografía Un Poeta en la Historia. Vida de Miguel Hernández (Akal).
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No hacía falta fusilarlo, con conmutarle la pena por la de 30 años y un día en unas circunstancias como las que tenían las cárceles españolas equivalía a una condena a muerte de manera indirecta; en la cárcel en la que estaba no había ni algodón para limpiar las heridas que le provocaba su enfermedad”, señaló el biógrafo sobre las circunstancias de la muerte del poeta español en 1942, enfermo de tuberculosis.
La viuda del poeta, Josefina Manresa, escribió al diplomático chileno Germán Vergara Donoso, amigo del poeta y quien le había reclamado por carta detalles de su trágico fallecimiento, a lo que respondió con una carta que decía:
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En primer lugar, le diré que más que otra cosa lo que hicieron con él fue asesinarlo. Le dieron una muerte lenta y dolorosa, sistema muy peculiar en esta gente sin entrañas porque hubieron (sic) mil medios para poder haber evitado su muerte, pero como les estorbaba y querían quitarlo del medio pues desde el principio estuvo mal atendido. Las curas las hacían con trapos para que se infectaran. Le operaron y el tratamiento por el estilo”.
Esa carta de Josefina Manresa ha sido hallada por Mario Amorós en el Fondo Documental Germán Vergara Donoso del Archivo Nacional de Chile, un testimonio hasta ahora inédito que constituye uno de los principales aportes documentales de esta nueva biografía.
El historiador, que es también autor de biografías de Dolores Ibarruri “Pasionaria”, Salvador Allende, Víctor Jara y Pablo Neruda, mencionó también como base documental de su investigación un informe de media docena de páginas conservado en el Archivo General Militar de Ávila, de junio de 1940 que deja constancia de que al poeta se le conmutó la pena de muerte por la de prisión por “la escasa trascendencia” de los hechos de que se le acusaba.
Mario Amorós aseguró que de “la crueldad y la voluntad de exterminio del régimen franquista hay documentos de sobra”, pero que en este caso esa crueldad se hizo patente porque, aun admitiendo “la escasa trascendencia” de las acusaciones, se le dejó morir en circunstancias penosas “para evitar situar al poeta en el paredón”.
Primera biografía del poeta escrita por un historiador, la de Amorós analiza tanto la vida como la obra de Miguel Hernández, a quien califica de “poeta esencial e imprescindible”, además de autor de algunos de “los grandes poemas de la literatura española”, como Aceituneros y Las Nanas de la Cebolla”.
Su vida se distinguió por “una vocación inmensa de dedicarse a la literatura”, para lo cual tuvo que sobreponerse incluso a la oposición de su padre y superar los orígenes humildes que le hicieron abandonar los estudios con 15 años, según el biógrafo.
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Su poesía refleja los sentimientos humanos de amor, esperanza, libertad”, añadió Amorós.
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