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Publicado el jueves, 25 de junio del 2026 a las 00:16
Guadalajara.- La Minerva se inundó, pero de festejos por la Selección Mexicana.
En una noche repleta de orgullo mexicano, ni la lluvia fue capaz de contener la pasión de más de 20 mil personas que apoyaron incondicionalmente a la Selección Mexicana desde la emblemática glorieta tapatía, donde el triunfo 3-0 sobre Chequia se celebró como si se tratara de una Final.
Desde horas antes del silbatazo inicial, miles de aficionados comenzaron a llegar envueltos en banderas, camisetas verdes y hasta enormes hieleras, dispuestos a convertir el monumento más representativo de Guadalajara en una auténtica fiesta nacional.
Los tambores marcaron el ritmo de la celebración, aunque fueron los éxitos populares los que terminaron por encender a la multitud.
Desde “El Sonidito” hasta “La Chona” pusieron a bailar a chicos y grandes. Incluso, “La Carencia” armó el slam previo al inicio del partido.
La lluvia apareció cuando la fiesta apenas tomaba fuerza, pero lejos de dispersar a la multitud, terminó convirtiéndose en un ingrediente más de la celebración. Jóvenes, familias completas y grupos de amigos siguieron cantando y brincando bajo el agua, empapados, pero sin perder la sonrisa.
La Minerva se inundó, pero de festejos por la Selección Mexicana.
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— Periódico Zócalo (@PeriodicoZocalo) June 25, 2026
“¿Cuándo volveremos a vivir esto? Una lluvia no impedirá que pueda disfrutar de mi Selección y de la fiesta mundialista. Un baño y se me quita, pero la experiencia nadie me la borra”, dijo Joaquín Campos, de 27 años.
Los tres goles provocaron una explosión colectiva. Llovieron cervezas, volaron abrazos entre desconocidos y el estruendo de la multitud pareció hacer temblar la glorieta.
Sin embargo, fue el ingreso de Guillermo Ochoa el que terminó por cautivar a los presentes, quienes corearon “¡Ochoa, Ochoa!” apenas vieron al arquero en las pantallas.
“Se lo merece, es un ídolo aunque muchos no quieran aceptarlo. Ochoa es un claro ejemplo de que el mexicano puede triunfar y aún así no ser reconocido, pero él se merece estar ahí”, señaló Luis Ernesto Gómez, asistente de 41 años.
La glorieta se transformó en una marea verde. Sobre las calles y banquetas, en los camellones y alrededor de la fuente, los aficionados ondearon banderas, encendieron bengalas y se tomaron fotografías para inmortalizar una noche que, pese al mal clima, terminó siendo imborrable en la memoria mexicana.
Elementos de seguridad resguardaron la zona mientras el flujo de personas aumentaba conforme avanzaban los minutos. La celebración también estuvo acompañada por fuegos artificiales que iluminaron una noche cargada de lluvia y euforia.
“Qué ‘FOMO’ verlo todo desde redes sociales; hay que venir y vivirlo. Aunque seas o no tan fan del futbol, son experiencias que te quedan para siempre y, ¿perdértelas por amargado? Al menos no conmigo”, agregó Sherlyn Villalobos, quien compartió que juega como extrema derecha.
Porque si algo quedó claro en La Minerva, es que el apoyo de la afición tapatía a la
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