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La Jornada
Publicado el martes, 30 de junio del 2026 a las 19:27
Ciudad de México.– La próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) será el factor decisivo para el rumbo económico de la región y la consolidación de su competitividad frente al rápido avance tecnológico y comercial de Asia, afirmó el doctor Juan de la Rosa Mendoza, profesor e investigador del Departamento de Economía de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Unidad Azcapotzalco.
El académico señaló que, a diferencia de la negociación original celebrada entre 2017 y 2020 —la cual centró sus esfuerzos en reestructurar el sector automotriz tras sustituir al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)—, la agenda actual se encuentra inmersa en un contexto de profundas tensiones geopolíticas, disputas de soberanía tecnológica y la urgencia de dotar de certidumbre legal a los flujos de inversión.
De la Rosa Mendoza explicó que la mesa de evaluación que encaran los tres países socios de América del Norte expandirá sus criterios técnicos más allá de las manufacturas tradicionales, concentrándose en sectores altamente regulados y determinantes para la seguridad del bloque:
– Componentes críticos: El desarrollo, abasto y ensamblaje de semiconductores (microchips) y la industria electrónica avanzada.
– Transición energética y laboral: Las normativas de generación de energía y el cumplimiento de las regulaciones en materia de derechos laborales.
– Sectores de alta tecnología: El blindaje productivo en los ramos aeroespacial, de autopartes y seguridad nacional.
Respecto al auge de la relocalización de cadenas de suministro, conocida como nearshoring, el especialista de la UAM recordó que este fenómeno se detonó a raíz de la política arancelaria impuesta por Washington a las importaciones procedentes de China, obligando a las corporaciones globales a buscar proximidad geográfica con el mercado estadounidense.
Sin embargo, el investigador advirtió que los beneficios para México han sido parciales y discretos, debido a que el gobierno de Estados Unidos ha mantenido una directriz orientada a privilegiar el retorno de los capitales directamente a su propio territorio.
” “Aunque firmas de componentes estratégicos y del sector electrónico, particularmente originarias de Taiwán, han comenzado a instalar operaciones en México, el flujo de nuevas inversiones todavía resulta insuficiente para transformar la estructura productiva nacional”, acotó.
Finalmente, el académico subrayó que una articulación productiva profunda y equitativa traería beneficios sistémicos para las tres naciones si se logra consolidar una visión de bloque regional y de largo plazo.
Bajo esta perspectiva, concluyó que el fortalecimiento integral de la economía mexicana no debe verse como una concesión, sino como una estrategia bilateral que, al elevar la competitividad de la zona, reduce de manera natural los incentivos para la migración laboral informal hacia el norte del continente.
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