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Las brillantes tricolores

Por Columnista Invitado

Hace 3 meses

Por: Roberto Gómez Junco

 

La Selección Mexicana se instaló en el quinto partido desplegando el más brillante futbol que se le haya visto.

Al encarar a un desconcertado conjunto ecuatoriano, los ascendentes tricolores de Javier Aguirre supieron responder con creces a las exigencias del compromiso.

Un partido especial desde su arranque, porque ese inicio fue postergado una hora por obra y gracia de la tormenta eléctrica que cayó en las inmediaciones del estadio Azteca.

Y al ponerse en marcha el crucial encuentro, simple y sencillamente se produjeron 30 minutos de ensueño de una escuadra mexicana que jugó como nunca, que le imprimió a su juego una velocidad, una intensidad y una precisión con las que no encontraron cómo competir los ecuatorianos, y que redondeó ese maravilloso desempeño con dos golazos de antología, anotados por Julián Quiñones y por Raúl Alonso Jiménez.

A partir del tramo final del primer tiempo, y durante todo el segundo, cambió su postura el equipo mexicano por una más calculadora, cediendo algo de terreno, concediéndole la pelota al rival un poco más de tiempo (como no se la había concedido en esos 30 minutos iniciales), pero siempre amenazando con la posibilidad de anotar el tercero.

Después vinieron los cambios de Javier Aguirre, otra vez en la búsqueda del mejor funcionamiento posible. Brian Gutiérrez por Gilberto Mora (quien volvió a dejar plena constancia de su calidad como futbolista y del inu-sitado desparpajo que es capaz de exhibir en cada uno de sus despliegues), para refrescar el trabajo de recuperación y distribución de balones en el medio campo.

Obed Vargas para fortalecer ese mismo trabajo, y Santiago Giménez por Raúl Alonso nada más para seguir amenazando al frente mientras el equipo mexicano se pertrechaba en su sector defensivo para soportar la tardía y un tanto tímida reacción del adversario.

Al final, Orbelín Pineda por Julián Quiñones sólo para darle descanso al incansable y encarrerado atacante mexicano-colombiano, e Israel Reyes por Roberto Alvarado para consolidar las labores defensivas.

Cambios bien pensados, fruto de la serena reflexión de un director técnico cuya capacidad y madurez han quedado de manifiesto hasta la saciedad, para así confirmar que era el hombre idóneo para encabezar este ya exitoso proyecto.

Pragmáticos los tricolores en el segundo lapso, pero brillantes en el primero. Así avanzaron con sobrados merecimientos, mantuvieron su marcha perfecta, y quedaron a la espera de los ingleses para este domingo en el mismo majestuoso escenario del estadio Azteca.

¿O serán los congoleños?

 

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