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Coahuila

El T-MEC sigue vivo, pero con revisiones anuales…

Por Jonathan Flores Pérez

Hace 3 meses

Bien advertía el antiguo refrán español: “No hay fecha que no llegue, ni plazo que no se cumpla”. Durante las últimas semanas hemos dedicado este espacio a analizar los distintos escenarios que podían surgir alrededor de la revisión formal del T-MEC, no solo por la importancia que tiene este acuerdo para la economía mexicana, sino porque constituye uno de los pilares de la integración económica de Norteamérica. Ese día llegó. Ayer, 1 de julio se cumplió el tiempo previsto en el artículo 34.7 del Acuerdo Comercial, y comenzó una nueva etapa en las relaciones comerciales de la región.

Las portadas de los principales diarios estadounidenses resumieron en una sola frase el resultado de la reunión que sostuvieron Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos; Marcelo Ebrard, secretario de Economía de México; y Dominic LeBlanc, ministro canadiense responsable del comercio: “Estados Unidos decidió no renovar el T-MEC en su forma actual.  Si, éste era el deseo del presidente estadounidense que ya manifestaba meses atrás en distintas conferencias de prensa, incluso en cumbres internacionales: no renovar un tratado que él mismo negoció en 2020, argumentando la persistencia de los déficits comerciales de su país y el endurecimiento de las reglas para evitar que empresas de otros países utilicen a México como trampolín comercial para introducir sus productos a Estados Unidos.

Pero vale la pena recordar —como lo comenté en textos anteriores— esto no significa que el T-MEC haya terminado; de hecho, las reglas escritas en aquel acuerdo que el propio presidente estadounidense firmó en la negociación de 2020 establecen que, si uno de los miembros no manifiesta su interés en la renovación de 2026, “…el Tratado Comercial permanece vigente durante 10 años, pero con revisiones anuales”.

Apenas terminó la reunión con sus homólogos de Estados Unidos y Canadá y el secretario de Economía de México dio un mensaje en sus redes sociales. Claro, con un tono prudente y diplomático —como le caracteriza— para buscar bajar la tensión del momento. No presentó la decisión de Estados Unidos como una batalla comercial que pierde México, sino como el inicio de un proceso de revisiones anuales que enfrentaremos mediante el diálogo y la negociación. El secretario expresó: “Nos vamos por el carril de la revisión anual durante los próximos diez años”.

Sin embargo, llama la atención el contraste. Apenas unos días antes, —por cierto, lo comenté en este espacio la semana pasada— el propio Marcelo Ebrard había reiterado en conferencia de prensa, que la posición de México era extender el T-MEC hasta 2042, es decir, por otros 16 años para brindar certidumbre a las inversiones y a las cadenas productivas de Norteamérica. Ayer, el discurso inevitablemente cambió. Ante la decisión de Washington de no renovar el tratado en su forma actual, el secretario optó por destacar el camino que ahora queda por delante: “una revisión anual sustentada en el diálogo y la negociación”.

Y aunque ya comentamos las implicaciones económicas y comerciales de las revisiones permanentes, nuevamente algunos medios de comunicación estadounidenses reaccionaron a la decisión de Washington. The Wall Street Journal destacó que esta resolución coloca al tratado en una situación de incertidumbre permanente, afectando a un bloque comercial cercano a los 2 billones de dólares anuales. Incluso agregó que la estabilidad regulatoria que caracterizó al T-MEC desaparece y las empresas deberán planear inversiones considerando negociaciones políticas prácticamente cada año.

La revista financiera Barron’s interpretó esta decisión como el inicio de una etapa de “negociación comercial permanente” en donde la mayor víctima será la inversión de largo plazo y el nearshoring perderá parte de la certidumbre que necesitaba.

En este sentido, a partir de ayer se abrió un nuevo escenario que, desde el punto de vista económico, modifica la lógica que durante los últimos 30 años ha guiado nuestra relación comercial. Las empresas convivirán con mayor incertidumbre y tendrán más cautela para invertir; los proyectos de relocalización (nearshoring) podrían retrasarse; y por supuesto cada año habrá una negociación más política que comercial entre México, Estados Unidos y Canadá.

Por lo pronto, el inicio formal de las revisiones anuales del T-MEC ya comienza el próximo 20 de julio con la visita de Jamieson Greer a la Ciudad de México. Aquí estaremos para comentar el siguiente capítulo de esta historia.

 

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