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El operativo

Por Carlos Loret de Mola

Hace 3 meses

El lunes de esta semana una alerta se difundió en el entorno del morenista Rubén Rocha Moya. Según me revelan fuentes de primer nivel, de manera intempestiva fuerzas federales acudieron al sitio donde se refugia el morenista y Gobernador con licencia de Sinaloa y lo cambiaron de ubicación. No hubo tiempo de avisar. Recibieron la información de que el Gobierno de Estados Unidos podría estar implementando un operativo para llevárselo, y prefirieron cambiarlo de lugar; esconderlo, pues. Todo fue rápido y en el más absoluto de los secretos.

Este episodio, confirmado por fuentes muy confiables, se suma a una serie de decisiones del Gobierno federal que apuntan en la misma dirección: la presidenta Sheinbaum va a proteger a Rocha Moya a costa de lo que sea, aunque se lleve entre las patas al país.

Desde que empezó la guerra interna del cártel de Sinaloa en 2024, López Obrador dio el espaldarazo a Rocha a pesar de que era claro que el Gobernador era parte del problema, no parte de la solución. Sheinbaum llegó con la misma línea.

Cuando EU pidió que detuvieran a Rocha, Inzunza y demás funcionarios por sus nexos con el narco, Sheinbaum Pardo reaccionó iracunda con una defensa poco creíble: lleva dos meses diciendo que no hay pruebas cuando todos –incluyendo morenistas– sabemos de los vínculos de Rocha Moya con el cártel de Sinaloa.

En la defensa de Rocha Moya, la Presidenta ha abandonado el pragmatismo que era una de sus características, incluso en los temas relacionados con AMLO: desapareció la megafarmacia, resucitó las estancias infantiles, arrinconó al AIFA e invirtió en el AICM, redujo al mínimo el Tren Maya y Mexicana de Aviación, y sobre todo, desapareció el “abrazos no balazos”.

Con Rocha Moya hay una defensa que le está saliendo carísima y que ella, inexplicablemente, está pagando. O quizá sí haya explicación; Sheinbaum tomó nota de la amenaza que de botepronto soltaron Rocha e Inzunza: esto no es contra nosotros, es contra el movimiento y sus liderazgos emblemáticos.

El “si caigo yo, caes tú” surtió efecto. Y esas amenazas sólo funcionan cuando hay complicidad. Sólo así se explica el acto de irracionalidad política de defender a Rocha Moya y secuaces, a costa de arriesgar la viabilidad de su Gobierno, su resultado electoral y en última instancia, al país.

Hoy la relación entre los gobiernos de México y EU, claramente está pasando por un mal momento. En seguridad, la tortura de Trump a Sheinbaum es por goteo.

La última gota: el FBI presumiendo en un museo el avión en el que se llevaron al “Mayo” Zambada a Estados Unidos para ser detenido y filtra que fue una operación de ellos. En lo comercial, el rechazo a extender 16 años la vigencia del T-MEC y someterlo a un proceso de validación anual que lo vuelve otro factor de incertidumbre.

Todo el daño que se han hecho la Presidenta y Morena ha sido autoinflingido. No resulta de la exitosa operación de la oposición. Lo único que están haciendo es no interrumpir mientras el enemigo se equivoca. Defender a Rocha Moya es una gran equivocación. La están pagando y la pueden pagar más.

 

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