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| Ante esta situación, autoridades de ambos lados de la frontera ordenaron el cierre preventivo de los Puentes Internacionales I y II. Foto: Ilustrativa

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Por qué son un peligro las boyas arrastradas por la creciente del Río Bravo

  Por José Alfredo Ramos López

Publicado el viernes, 17 de julio del 2026 a las 10:07


Autoridades mantuvieron un monitoreo constante del avance de las estructuras flotantes y determinaron suspender temporalmente el paso vehicular

Piedras Negras, Coah.- La creciente del Río Bravo, provocada por las intensas lluvias registradas en Texas durante las últimas horas, generó una situación de riesgo en la frontera entre México y Estados Unidos, luego de que decenas de boyas gigantes fueran arrastradas por la fuerte corriente hacia la zona de los puentes internacionales que conectan a Piedras Negras, Coahuila, con Eagle Pass, Texas.

Ante esta situación, autoridades de ambos lados de la frontera ordenaron el cierre preventivo de los Puentes Internacionales I y II, así como del puente ferroviario, para evitar cualquier incidente que pudiera comprometer la seguridad de los usuarios y la integridad de las estructuras.

De acuerdo con los reportes oficiales, alrededor de 100 boyas cilíndricas avanzaban río abajo impulsadas por la corriente. Cada una de estas estructuras tiene un peso aproximado de una tonelada, por lo que su desplazamiento representa un riesgo considerable cuando el caudal del río aumenta de manera extraordinaria.

Las boyas forman parte de una barrera flotante instalada en el Río Bravo para dificultar el cruce irregular de migrantes. Normalmente permanecen ancladas en un punto específico; sin embargo, las crecidas provocadas por tormentas intensas pueden desprenderlas y arrastrarlas varios kilómetros.

El principal peligro no radica en las boyas por sí mismas, sino en la fuerza que adquieren al ser impulsadas por una corriente crecida. Su gran peso, combinado con la velocidad del agua, puede convertirlas en objetos capaces de impactar con fuerza los pilares de los puentes internacionales o del puente ferroviario, ocasionando daños estructurales e incluso poniendo en riesgo a las personas que transitan por la zona.

Autoridades fronterizas mantuvieron un monitoreo constante del avance de las estructuras flotantes y determinaron suspender temporalmente el paso vehicular y ferroviario hasta que las boyas cruzaran la zona y se confirmara que ya no existía peligro para la infraestructura.

La emergencia refleja los riesgos adicionales que generan las fuertes lluvias y las crecidas repentinas del Río Bravo, especialmente cuando objetos de gran tamaño son arrastrados por la corriente y amenazan instalaciones estratégicas en la frontera.

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