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Coahuila

Tener voluntad es de ganadores

Por Susana Cepeda Islas

Hace 2 meses

Es inevitable tomar decisiones a lo largo de la vida: siempre nos enfrentamos a escoger uno u otro camino para seguir avanzando y, por lo regular, esperamos que sea el menos tortuoso. Pero ¿de qué circunstancias depende llevar a cabo las decisiones? Una amiga sentía que la ropa le quedaba cada día más apretada, lo que significaba que estaba engordando. Entendió que existían dos opciones para solucionarlo: ponerse a dieta y hacer ejercicio. Desafortunadamente, se quedó estancada pensando, y mientras tanto seguía el aumento de peso. ¿Qué pasó? Simplemente le faltó voluntad.

Definitivamente, la voluntad es el mejor motor de la vida; debemos echarla a andar siempre y mantenerla en buen estado, porque recordemos que lo que no usamos entra en un proceso natural de deterioro o transformación inevitable. Por eso es importante tener siempre en acción la voluntad para realizar un propósito o una meta, vencer la flojera y adoptar la disciplina como forma de vida; en fin, mejorar nuestra calidad de vida.

La voluntad nos impulsa. El Diccionario de la Lengua Española la define como la facultad de decidir y ordenar la propia conducta, libre albedrío o la libre determinación. Es la intención, el amor y el ánimo de hacer algo de manera decidida. Su raíz etimológica proviene del latín “voluntas”, de “volo”, que significa “yo quiero”. El filósofo griego Aristóteles la definió como “orésis logotiké” o “apetito racional”. Nietzsche afirma que es la voluntad de poder. Estoy totalmente de acuerdo en que, desde el punto de vista filosófico, es la voluntad de la mente la que decide tener o no energía para realizar algo.

El siquiatra Roberto Assagioli establece que la voluntad tiene cuatro fases: la primera es “qué” queremos lograr, es decir, el objetivo o propósito, que debe ser claro. La segunda es el análisis crítico, los pros y los contras de lo que queremos alcanzar. La tercera es la elección, y finalmente la ejecución. Para lograrlo es necesario desarrollar la energía e intensidad, el control y la disciplina, la concentración y la focalización, la determinación y la decisión, la resistencia y la paciencia, la audacia y el valor.

Recuerdo un ejercicio que me formuló una amiga psicóloga: me puso de pie y me dijo que moviera una pierna hacia delante, esa acción es la decisión; la otra pierna es la voluntad. Sino la mueves, te quedas sin avanzar, solo con el deseo de realizar tu propósito, estática, sin movimiento. Me quedó muy claro lo que significa la voluntad. Estoy convencida de que muchas personas mejorarían sus vidas si tuvieran la fuerza de voluntad como bandera para avanzar por los caminos llenos de incertidumbre que nos ofrece la vida.

Desarrollar el sentido de la voluntad en las personas es tener el éxito asegurado, porque nos hace valiosos y nos lleva a hacer realidad los sueños o deseos. Este concepto debería de ser incluido en los planes de estudio de todos los niveles educativos, porque sería fantástico lograr todo lo que nos proponemos, al tener sólida la voluntad en todos los actos de la vida.

La voluntad es un valor agregado a la inteligencia. Imagine una sociedad donde las personas posean voluntad: asumirían sus actividades con responsabilidad para materializar los propósitos de todos. Los políticos, para sacar adelante a la comunidad; los médicos, para dar una atención digna a los pacientes; los policías, cuidando la integridad de los ciudadanos; los servidores públicos, dando respuesta inmediata a las solicitudes; tendríamos en todos los sentidos una mejor vida. Albert Einsten opinó: “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”. Tener voluntad es de ganadores.

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