Nacional
Publicado el lunes, 3 de agosto del 2026 a las 19:04
Veracruz, Ver.– Tras cerca de cinco meses de constantes explosiones, emisiones tóxicas y afectaciones severas, Petróleos Mexicanos (Pemex) logró controlar la fuga de gas en el pozo exploratorio Krem-1, ubicado en el municipio de Las Choapas, un incidente que de acuerdo con organizaciones civiles dejó graves daños a la salud de los habitantes, perjuicios ambientales y cuantiosas pérdidas económicas en la región.
El control total del pozo fue confirmado por la propia paraestatal a través de un comunicado emitido el pasado domingo 2 de agosto, en el que aseguró que las compensaciones se abordarán mediante diálogo directo y que mantendrán unidades médicas móviles en la zona. Sin embargo, el anuncio llega en medio de severos cuestionamientos por parte de colectivos ambientalistas.
En entrevista con Latinus, Alejandrina Jiménez, coordinadora nacional de la Alianza Mexicana contra el Fracking, denunció que la constante en la actuación de Pemex durante esta administración ha estado marcada por la opacidad y la simulación informativa, señalando un patrón similar al ocurrido con el derrame de petróleo registrado en febrero pasado en la plataforma Abkatún (Golfo de México), cuya magnitud fue minimizada inicialmente por la empresa productiva del Estado.
La explosión inicial del pozo Krem-1 se registró el pasado 5 de marzo. Durante los 145 días que duró la emergencia, más de 5,000 personas pertenecientes a 29 comunidades —en su mayoría de origen indígena— estuvieron expuestas de manera continua a gases altamente tóxicos como ácido sulfúrico, benceno, etilbenceno y metano.
Además del deterioro generalizado en la salud respiratoria de la población local, el siniestro provocó graves daños a los ecosistemas circundantes y la muerte de ganado, sin que hasta el momento la empresa haya asumido una reparación integral de los daños ni emitido una disculpa pública.
Especialistas advierten que la exposición prolongada a estas sustancias podría derivar en patologías graves a largo plazo, como diversos tipos de cáncer, cuyos efectos principales podrían manifestarse en un horizonte de entre 10 y 15 años, requiriendo atención médica especializada y permanente para los pobladores.
La Alianza Mexicana contra el Fracking también cuestionó el papel de los órganos reguladores del Estado, señalando que ni la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) ni la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) se han presentado públicamente para detallar las sanciones aplicables a Pemex por la presunta omisión de protocolos adecuados de prevención y control.
Finalmente, la organización advirtió sobre el peligro latente que representa la aplicación de tecnologías de extracción no convencional. El pozo Krem-1 operaba bajo el sistema de fracturación hidráulica (fracking), un método complejo que inyecta agua y químicos a grandes profundidades. Para los activistas, la incapacidad de la paraestatal para contener un incidente de esta magnitud en un pozo exploratorio evidencia la vulnerabilidad institucional ante una posible expansión masiva de esta técnica en el país.
#LasChoapas
Después de casi cinco meses de trabajos para controlar el pozo Krem-1, Pemex confirmó el cierre definitivo de la emergencia. Ahora comienza una nueva etapa enfocada en el saneamiento ambiental, la reparación de daños y la recuperación de las comunidades afectadas en… pic.twitter.com/poHApHFfkI— Diario del Istmo (@diariodelistmo_) August 3, 2026
Con información de LATINUS
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